La segunda entrega del Termómetro Electoral 2025, publicada por el Instituto de la Justicia y Le Vote para la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), refleja un fuerte sentimiento de desconfianza de la ciudadanía hondureña hacia una eventual intervención de las Fuerzas Armadas (FFAA) en el proceso electoral. Los datos muestran que una amplia mayoría de la población rechaza que los militares tengan acceso a información o resultados de los comicios.
De acuerdo con el informe, el 92% de los hondureños considera que las FFAA no deben tener ningún papel en el manejo de los resultados electorales. Solo un 6% cree que deberían participar y un 2% no respondió. Este rechazo mayoritario se sostiene de manera transversal en todos los departamentos, grupos de edad y niveles educativos, lo que confirma un consenso nacional sobre la necesidad de mantener la función electoral bajo control civil.

El estudio advierte de que esta percepción está directamente relacionada con la pérdida de confianza institucional. Un 54% de los encuestados dijo temer un posible fraude, mientras apenas 27% confía plenamente en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Para la población, la intervención militar en las etapas de conteo o transmisión de resultados incrementaría la desconfianza y pondría en riesgo la credibilidad del proceso.
El Instituto de la Justicia señala que el papel de las Fuerzas Armadas debe limitarse a tareas de seguridad y resguardo logístico, sin involucrarse en el escrutinio o verificación de votos. El documento recalca que su participación más allá de esas funciones “podría interpretarse como un intento de control político sobre la voluntad ciudadana”.
La encuesta también recoge percepciones sobre el clima político general. Un 67% de los consultados cree que el país atraviesa una etapa de alta tensión institucional, y un 58% teme que una crisis poselectoral pueda derivar en confrontación social si los resultados no son reconocidos.
En este contexto, la ASJ subraya la urgencia de garantizar transparencia, observación independiente y control civil sobre todo el proceso electoral. Los datos del Termómetro muestran que el pueblo hondureño valora el voto como un derecho soberano y rechaza cualquier intento de militarizar

