En los últimos tres años, casi 900 mujeres han perdido la vida de manera violenta en Honduras bajo la vigencia del estado de excepción.
Este martes 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional contra la Violencia de Género, una fecha que recuerda la urgencia de actuar frente a la crisis de violencia que enfrenta el país. Sin embargo, mientras los datos alarmantes se acumulan, la campaña presidencial de Rixi Moncada, candidata del partido Libre, mantiene un silencio preocupante en torno a la violencia contra las mujeres y no ha presentado un discurso feminista sólido ni propuestas concretas de protección y prevención.
La agenda de Moncada se ha centrado en denuncias de fraude, dejando en un segundo plano los problemas que afectan directamente a la vida y seguridad de las mujeres. Organizaciones feministas y de derechos humanos han exigido al Estado respuestas urgentes: justicia efectiva para los femicidios, investigación con perspectiva de género y políticas públicas que prevengan la violencia.
Si el proyecto político de Libre se declara progresista, su campaña debería incluir un plan integral para proteger a las mujeres, pero hasta ahora no hay anuncios claros ni acciones concretas. La visibilidad mediática de los feminicidios y las alertas institucionales no se han traducido en propuestas electorales, lo que deja un vacío frente a una crisis que no puede esperar.
La violencia de género es estructural y cada día que pasa sin respuesta efectiva representa un riesgo para la vida de muchas hondureñas. Expertos y activistas advierten de que el silencio de la campaña no solo refleja indiferencia, sino también una falta de prioridad política en un tema que debería estar en el centro del debate electoral.

