El sector maquilador en Honduras atraviesa una crisis sin precedentes. Desde 2022 hasta la fecha, el país ha perdido alrededor de 70 mil empleos, una cifra que refleja el colapso progresivo de una de las principales fuentes de trabajo formal del país. Los datos de los últimos informes económicos muestran que entre 2022 y 2024 se esfumaron más de 35 mil plazas, y durante 2025 la situación se ha agravado con otros 35 mil despidos adicionales por el cierre de plantas y la fuga de inversiones.
La industria textil, corazón de la maquila hondureña, es la más golpeada. En solo dos años, el número de puestos de trabajo pasó de 162 mil a poco más de 129 mil, una reducción que afectó sobre todo a los municipios del norte, donde las fábricas de confección sostenían gran parte de la economía local. En lugares como Villanueva, Choloma y La Lima, los despidos masivos han dejado a miles de familias sin ingresos ni alternativas laborales.
Empresas de larga trayectoria en el país, como Hanes Brands y Fruit of the Loom, han reducido o cerrado operaciones, alegando altos costos de energía, caída en las exportaciones y un clima de incertidumbre política. Las organizaciones empresariales señalan que Honduras ha perdido competitividad frente a El Salvador y Nicaragua, países que ofrecen mejores condiciones fiscales y estabilidad jurídica para los inversionistas.
Los sindicatos del sector textil advierten que la situación se ha vuelto insostenible. Cada cierre de maquila representa cientos de mujeres jefas de hogar sin sustento, mientras que los empleos indirectos —transporte, alimentación y servicios logísticos— también desaparecen en cadena. En conjunto, la crisis maquiladora está dejando una huella social profunda en la zona norte, donde el desempleo juvenil y la migración aumentan.
Mientras la candidata a la presidencia de LIBRE, Rixi Moncada, pretende acabar con el modelo de las maquilas, la pérdida de 70 mil empleos en tres años golpea a las familias hondureñas. La maquila se está desangrando, y mientras el Gobierno se queda inmóvil, el país entero paga el precio del abandono económico.

