Al borde de la escasez de granos: los productores advierten de que el campo no da para más

Al borde de la escasez de granos: los productores advierten de que el campo no da para más

Mientras el gobierno celebra proyecciones optimistas sobre la cosecha de granos básicos para 2025, los productores en el campo pintan un panorama muy distinto. Entre la falta de apoyo, el alto costo de los insumos y el impacto del clima, los agricultores advierten de que Honduras podría enfrentarse a una escasez real de arroz, frijoles y maíz, tres pilares de la mesa hondureña.

Según la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), este año el país alcanzaría una producción total de 22 millones de quintales de granos básicos: 16 millones de maíz, 5 millones de frijol, 500 mil de arroz y 280 mil de sorgo. Las cifras, en papel, parecen alentadoras. Pero quienes trabajan la tierra aseguran que esas metas “no reflejan la realidad del campo”.

La otra cara de las cifras

En las comunidades rurales de Olancho, El Paraíso, Yoro y el sur del país, el ambiente no es de celebración. Los agricultores hablan con frustración y desconfianza.

Dulio Medina, presidente de la Asociación de Productores de Granos Básicos (Prograno), advierte de que los números oficiales están inflados. Según sus estimaciones, la verdadera producción rondaría apenas una fracción de lo anunciado: 7 millones de quintales de maíz, un millón de frijol y cerca de 380 mil de arroz.

“En el gobierno pueden decir lo que quieran, pero nosotros sabemos lo que está pasando. No hay fertilizante, no hay crédito, y los costos están por las nubes. Así no se puede producir lo que ellos prometen”, expresó Medina.

Un campo que resiste con las uñas

El costo de la semilla certificada, los fertilizantes y los combustibles ha aumentado considerablemente, lo que deja a miles de pequeños productores sin capacidad para sembrar en condiciones adecuadas. Muchos se han visto obligados a reducir la cantidad de manzanas cultivadas o a utilizar semilla reciclada, con menor rendimiento.

A esto se suma la falta de acceso a créditos agrícolas reales. Aunque el gobierno ha anunciado fondos y programas de financiamiento, los campesinos aseguran que estos no llegan a quienes más los necesitan. “Hay favoritismo político. Solo los que tienen conexiones reciben apoyo. El resto quedamos fuera”, denuncia un productor del occidente del país.

El cambio climático también juega su parte: lluvias erráticas, plagas, sequías prolongadas y temperaturas extremas han golpeado los cultivos. “Estamos a la deriva. Un año llueve poco, otro demasiado. Y sin asistencia técnica ni seguros agrícolas, el riesgo lo asumimos nosotros”, agrega otro agricultor de Danlí.

Entre la abundancia en papeles y el vacío en los surcos

Para los productores, el gran problema es que las políticas públicas no parten de la realidad del campo. Las metas oficiales, dicen, se fijan desde los escritorios, sin tomar en cuenta las condiciones en las comunidades.

“Hablan de millones de quintales, pero ni siquiera hay caminos buenos para sacar la cosecha. ¿Cómo van a lograr esas cifras si el productor no tiene ni para pagar la gasolina del tractor?”, cuestiona un dirigente local.

La distancia entre lo planificado y lo que realmente se produce es cada vez mayor. Esa brecha podría tener consecuencias directas en los próximos meses: menos producción, precios más altos y una dependencia creciente de las importaciones.

Lo que puede pasar

Si los pronósticos de los productores se confirman, Honduras podría entrar en una etapa crítica de abastecimiento. El maíz y el frijol, que son la base de la alimentación nacional, podrían escasear, empujando los precios al alza y afectando directamente a los hogares más pobres.

El riesgo no solo es económico: es social. El abandono del campo crece, y muchos agricultores jóvenes ya no ven futuro en sembrar. “Nos sentimos abandonados. Cada vez somos menos los que seguimos en esto. Pero si el campo se detiene, se detiene el país”, lamenta un productor de maíz.

La advertencia está hecha

Los agricultores no piden milagros, sino coherencia. Exigen que el gobierno escuche y actúe: que se garantice el acceso a insumos, créditos transparentes, apoyo técnico y precios justos. Piden que se hable menos de cifras y más de soluciones reales.

“Queremos producir, no depender de importaciones. Pero sin ayuda, el campo se muere”, resume Dulio Medina.

El mensaje es claro: si el país no apoya a quienes siembran, el plato del hondureño se vaciará más pronto de lo que se imagina.