Según un reporte de El Heraldo, altos mandos de las Fuerzas Armadas hondureñas, abiertamente contrarios al presidente Roosevelt, han establecido un monitoreo riguroso sobre veintiocho colectivos de Libre, considerados muy violentos. Estas agrupaciones estarían actuando bajo las directrices de Manuel ‘Mel’ Zelaya, coordinador del partido Libertad y Refundación (Libre), así como de otros dirigentes clave de la organización.

Organización territorial y presencia estratégica
Los colectivos se distribuyen de forma estratégica por el Distrito Central, incluyendo colonias como La Pradera, El Pedregal, Kennedy, La Granja y La Sosa, entre otros puntos clave de Tegucigalpa. La información proporcionada a El Heraldo indica que cada uno de esos colectivos está dirigido por líderes locales que reportan directamente a la estructura nacional de Libre, siguiendo un modelo similar desarrollado en Venezuela y Nicaragua. Esa coordinación territorial refuerza su capacidad operativa y su potencia de movilización.
A criterio de Gilberto Ríos, reconocido dirigente de Libre, los colectivos son estructuras operativas con la primera misión es resguardar las Juntas Receptoras de Votos (JRV), así como brindar apoyo logístico en la capital y a nivel nacional, buscando garantizar que la militancia involucrada en el proceso electoral disponga de lo necesario para cumplir con su cometido.

Sin embargo, según las fuentes consultadas la corriente de Ríos sería minoritaria, siendo que el objetivo de estos colectivos sería sabotear las elecciones y manipular los resultados este próximo domingo 30 de noviembre, donde la derrota de Rixi Moncada es uno de los resultados más probables a la vista de las encuestas.
Para el general en retiro Luis Alonso Maldonado Galeas es muy probable que estos militantes intenten intervenir el día de las elecciones, ya sea durante las votaciones, en el desarrollo del escrutinio al cierre de la jornada o en el corte oficial de resultados del Consejo Nacional Electoral (CNE) y afirma que si hay una declaración contraria al anuncio de Libre, entonces activarán la narrativa de fraude y presionarán con fuerza en las calles.
El coronel Alan Barahona Rosales y su papel
Un actor clave en este entramado es el coronel retirado Alan Barahona Rosales, quién fue edecán de Mel Zelaya cuando este fue presidente (2006-2009, más conocido como “Chóngolo”, ha sido identificado como la figura encargada de entrenar militarmente a los miembros de estos colectivos.

Según los informes, Barahona Rosales ha impartido formación en tácticas de movilización rápida, defensa de puntos estratégicos y vigilancia de centros electores. Su misión sería garantizar que los grupos se alineen con las instrucciones de Mel Zelaya y estén preparados para actuar de forma coordinada en momentos sensibles, lo que ha despertado alarma entre altos oficiales preocupados por la seguridad institucional.
El rol de Melvin Ceballos: coordinación y discurso de amenaza
Otra pieza fundamental es Melvin Ceballos, coordinador operativo de los colectivos de Libre. Ceballos generó en verano una gran controversia al declarar: “si es necesario agarrar las armas para defender al país, lo vamos a hacer”. Esa afirmación ha sido interpretada por muchos como una amenaza directa, más aún cuando se refiere a un rol estructural muy importante dentro de la red de colectivos.

Según la información Ceballos asumiría la coordinación entre la base territorial de los colectivos y la dirigencia nacional, distribuyendo recursos, manteniendo líneas de comunicación y asegurando que las acciones respondan con disciplina a las directrices de Manuel Zelaya.
Riesgos electorales y movilización violenta
Los altos oficiales de las FFAA han documentado información detallada sobre más de cien miembros de los colectivos: nombres, historial penal, domicilio y conexiones familiares. Temen que, si los resultados electorales no favorecen a Libre, estas estructuras puedan articular una narrativa de fraude para justificar movilizaciones y presión social.
Fuentes militares advierten de que su organización, sumada al entrenamiento y la disciplina, les da capacidad para transformarse en instrumentos de coerción política.
Coordinación institucional y preocupación internacional
En las Fuerzas Armadas persiste una tensión interna: una parte simpatiza con Libre, mientras otra aboga por una acción preventiva para resguardar la institucionalidad democrática. Según El Heraldo, los mandos están evaluando coordinarse con la Policía Nacional para disuadir movilizaciones violentas y velar por la integridad del conteo electoral.
Este escenario no pasa inadvertido más allá de nuestras fronteras. Actores internacionales, incluyendo la OEA, la ONU y los Estados Unidos, observan con preocupación estos desarrollos y exigen que se garantice la seguridad del proceso electoral y el respeto irrestricto a la Constitución de Honduras.
Una amenaza latente para la estabilidad
El monitoreo de estos veintiocho colectivos violentos bajo la coordinación de Mel Zelaya, con capacitación militar de manos de Alan Barahona Rosales y la conducción operativa de Melvin Ceballos, pinta un retrato complejo. No solo se trata de organizaciones de base: representan una estructura con potencial para actuar en forma estratégica, especialmente ante escenarios adversos en los comicios.

