En un momento crítico para la democracia hondureña, dos mujeres valientes, las consejeras del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall y Cossette López, se han erigido como baluartes de la transparencia y la legalidad electoral. Ambas enfrentan ataques sistemáticos provenientes del oficialismo, encabezado por el partido Libertad y Refundación (Libre) y respaldado por el general Roosevelt Hernández, jefe de las Fuerzas Armadas.
La reciente reunión entre las autoridades del CNE y la cúpula militar, convocada por la consejera Hall, subraya la importancia de la colaboración institucional en la organización de las elecciones generales del 30 de noviembre. Sin embargo, la actitud de Hernández, quien declinó brindar apoyo directo al CNE en el pasado, genera inquietud sobre la imparcialidad de las Fuerzas Armadas en este proceso.
La consejera López ha denunciado amenazas por parte de su colega Marlon Ochoa, quien ha intentado presionarla para adjudicar el contrato de conectividad satelital a Smartmatic, a pesar de que otras ofertas cumplen con los requisitos técnicos a menor costo. López ha afirmado con firmeza: «Yo no tengo por qué rendirme frente a un fanfarrón que viene a intimidarme».
Estas acciones no son aisladas; representan un patrón de hostigamiento y presión por parte de Libre y sus aliados, que buscan controlar el proceso electoral en beneficio propio. La valentía de Hall y López al denunciar estas irregularidades demuestra su compromiso con la democracia y su determinación de proteger el derecho del pueblo hondureño a elegir libremente.
Es imperativo que la comunidad internacional y la sociedad civil respalden a estas heroínas de la democracia, exigiendo que las instituciones encargadas de organizar las elecciones actúen con independencia y transparencia. Cualquier intento de socavar su labor debe ser rechazado enérgicamente.
En este momento decisivo, es fundamental que todos los hondureños se unan para defender la democracia y garantizar que las elecciones del 30 de noviembre se realicen en un ambiente de paz, legalidad y respeto a la voluntad popular.
Ana Paola Hall y Cossette López no están solas; su lucha es la lucha de todos los ciudadanos comprometidos con un futuro democrático para Honduras.

