El presidente Nasry Asfura encabezó este martes la ceremonia de izada de la Bandera Nacional en Isla Conejo, en el Golfo de Fonseca, para conmemorar el 57 aniversario del cese de hostilidades entre Honduras y El Salvador, ocurrido el 18 de julio de 1969 tras el conflicto conocido como la Guerra de las Cien Horas. El acto reunió a autoridades civiles y militares en homenaje a los hondureños que perdieron la vida durante el conflicto.
Un mensaje de soberanía y desarrollo
Durante su intervención, el mandatario sostuvo que la mejor manera de afirmar la soberanía nacional es impulsando el desarrollo económico y las oportunidades para la población de las zonas fronterizas. «La mejor manera de afirmar un territorio es haciéndolo florecer cada día más por nosotros los hondureños», expresó Asfura, acompañado por la canciller Mireya Agüero y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Héctor Benjamín Valerio Ardón.

Memoria histórica sin reabrir heridas
El presidente insistió en que la conmemoración no busca reavivar tensiones con el vecino país, sino honrar el sacrificio de quienes participaron en la defensa del territorio. A la ceremonia asistieron también diputados de la Comisión de Defensa del Congreso Nacional y representantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Isla Conejo, de apenas medio kilómetro cuadrado, sigue siendo un punto de disputa histórica en el Golfo de Fonseca, compartido por Honduras, El Salvador y Nicaragua. El Gobierno hondureño reafirmó que continuará ejerciendo presencia institucional permanente en el territorio insular.

