Crece la deuda estatal y presiona la economía hondureña

Crece la deuda estatal y presiona la economía hondureña

La deuda pública de Honduras sigue en aumento y se consolida como uno de los principales factores de presión sobre la economía nacional. Entre 2020 y 2024, el endeudamiento estatal creció cerca de un 21%, lo que equivale a un incremento acumulado de unos 3,000 millones de dólares. Al cierre de 2024, el saldo total alcanzó los 17,373 millones de dólares, con un peso mayor de la deuda externa (54%) frente a la interna (46%), según el más reciente Boletín Económico del COHEP.

Este panorama genera mayor vulnerabilidad ante los vaivenes internacionales: aumentos en las tasas de interés, dificultades de refinanciamiento y choques cambiarios pueden repercutir directamente sobre las finanzas públicas hondureñas. Solo en 2024, las nuevas contrataciones de deuda sumaron 1,885 millones de dólares, casi un 40% más que en 2020.

Al mismo tiempo, el gasto público refleja una alta concentración en rubros no productivos. Hasta el 18 de septiembre de 2025, la administración central ejecutó 158,806 millones de lempiras, equivalentes al 59.5% del presupuesto vigente. De ese monto, el 36% se destinó al pago de deuda, el 23% a sueldos y salarios, y el 18% a transferencias y donaciones. En total, casi ocho de cada diez lempiras se han dirigido a compromisos financieros y administrativos, reduciendo el margen para inversión productiva.

En contraste, las remesas familiares continúan siendo un soporte para la economía. Hasta el 11 de septiembre de 2025, ingresaron 8,408 millones de dólares, un aumento de más de 1,700 millones respecto al año anterior. Sin embargo, la dependencia en estos flujos externos convive con la caída en la productividad y la carga de la deuda, configurando un escenario de riesgos para la estabilidad económica.

La conclusión del boletín es clara: mientras el endeudamiento siga en aumento y el gasto público priorice compromisos financieros sobre inversión productiva, la economía hondureña se mantendrá bajo presión, incluso pese al crecimiento de las remesas y a un ligero repunte en la actividad interna.