Decirlo no basta, doña Rebeca: hay que limpiar la justicia

Decirlo no basta, doña Rebeca: hay que limpiar la justicia

La presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Rebeca Ráquel, dijo lo que todos sabemos desde hace tiempo: que en el Poder Judicial hay corrupción. Está bien, es un primer paso reconocerlo. Pero seamos claros: en este país ya estamos hartos de diagnósticos y discursos. Los hondureños no queremos oír más lo obvio, queremos ver resultados.

Porque ¿de qué sirve que la máxima autoridad de la justicia diga que “no está ciega” si los corruptos siguen despachando como si nada? ¿De qué nos sirve que admitan el cáncer si no hay tratamiento? Honduras no necesita palabras, necesita acción. Y acción contundente.

La corrupción en los juzgados no anda sola: camina de la mano con la manipulación del Ministerio Público. Todos lo sabemos: esa oficina que debería defender la ley muchas veces termina siendo un instrumento político, un garrote que se usa contra unos y un escudo que protege a otros. Esa combinación —jueces corruptos y fiscales al servicio del poder de turno— es la receta perfecta para la impunidad que nos asfixia.

Así que, doña Rebeca, si de verdad tiene los pies en la tierra, empiece a sacudir la casa. Depure jueces, abra expedientes, mande casos al Ministerio Público y ponga la lupa donde se esconde la podredumbre. Y si la Fiscalía no actúa, pues que se le caiga la careta también, porque el pueblo ya no se chupa el dedo.

Aquí no basta con decir que “hay corrupción”. Eso lo sabemos todos los que hemos pisado un juzgado o visto cómo se tuerce la justicia a billetazo limpio. Lo que el país exige es que se acabe esa práctica, caiga quien caiga.

El pueblo hondureño ya no quiere palabras valientes, quiere decisiones valientes. Y mientras esas decisiones no lleguen, la justicia seguirá siendo, para millones de catrachos, la mentira más cara y descarada de este país.