La economía de Honduras mantiene un crecimiento del 4.4% interanual a mayo de 2025, pero con señales de desaceleración frente al mes anterior. El motor sigue siendo la intermediación financiera y el café, favorecido por precios internacionales. Sin embargo, la industria textil arrastra una contracción del 1.8%, reflejo de una menor demanda externa.
La inflación general cerró junio en 4.67%, con un alza también en el precio de los alimentos (3.36%), golpeando directamente el bolsillo de los hondureños. El encarecimiento es un recordatorio de que las cifras macroeconómicas poco sirven si no se traducen en alivio para las familias.
La inversión pública, clave para generar empleo y dinamizar la economía, apenas ha ejecutado el 29.3% de lo presupuestado. Mientras la inversión social llega al 39%, la productiva apenas alcanza un 22%, lo que limita el impacto en el aparato productivo nacional.
En el frente externo, la Inversión Extranjera Directa creció un 5.7% en el primer trimestre, alcanzando los USD 453.1 millones, con fuerte reinversión en maquila y servicios financieros. Las remesas familiares —la primera industria nacional— llegaron a USD 6,424.9 millones, un aumento del 25% que sigue sosteniendo la economía ante la falta de empleo de calidad en el país.
En resumen, las cifras confirman que Honduras sigue dependiendo del esfuerzo de sus emigrantes, de sectores primarios y de un crédito interno más caro para sostenerse, mientras la inversión pública y productiva avanza a paso lento.

