El crecimiento se sustenta en la deuda y no en la productividad

El crecimiento se sustenta en la deuda y no en la productividad

El Boletín Económico de octubre del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) retrata una economía hondureña que avanza con freno de mano. Pese al discurso oficial de estabilidad, los indicadores muestran un deterioro sostenido en la inversión, en la producción y en la capacidad de consumo de los hogares. Los datos revelan que el crecimiento depende cada vez más del crédito y de las remesas, mientras el aparato productivo pierde impulso.

El informe confirma que el Producto Interno Bruto (PIB) se desaceleró un punto respecto al primer trimestre de 2025. El leve repunte observado en el sector financiero se debe principalmente al aumento del crédito al consumo, sin que exista un efecto real en la generación de empleo o en la expansión industrial. En otras palabras, el crecimiento se sostiene en deuda, no en productividad.

La caída de la Inversión Extranjera Directa (IED) es uno de los síntomas más preocupantes. Durante el segundo trimestre de 2025, el país captó 213.5 millones de dólares, una reducción del 26% frente al trimestre anterior. Además, la nueva participación de capitales registró un flujo negativo de 17.3 millones de dólares, lo que demuestra la falta de confianza de los inversionistas. El leve aumento semestral del 6.4% se explica únicamente por la reinversión de utilidades, no por la llegada de nuevas empresas o proyectos.

En el plano interno, los precios mantienen presión. La inflación interanual alcanzó 4.55%, impulsada por el incremento de alimentos, electricidad, transporte y combustibles. Mientras tanto, el lempira se devalúa con una depreciación de 5.16% en el tipo de cambio, lo que encarece las importaciones y reduce el poder adquisitivo de las familias.

Las exportaciones hondureñas presentan una aparente mejora del 27% interanual, aunque el propio COHEP reconoce que el aumento responde al efecto de los precios internacionales y no a un mayor volumen de producción. El café se beneficia de la coyuntura externa, pero productos tradicionales como el banano y el aceite de palma muestran caídas pronunciadas.

El Gobierno presume una recaudación fiscal récord de 137 mil millones de lempiras, pero el boletín aclara que el crecimiento proviene de los impuestos al consumo, especialmente del impuesto sobre ventas (ISV). En consecuencia, el peso del ajuste recae sobre los consumidores, no sobre una economía más dinámica.

La lectura general del documento es clara: la economía hondureña se enfría. La inversión se retrae, el consumo depende de crédito y remesas, y el costo de vida sigue al alza. COHEP contradice la narrativa oficial de recuperación, mostrando un país que pierde confianza, producción y atractivo para el capital, mientras el Gobierno insiste en negar la magnitud del deterioro económico.