Honduras enfrenta uno de los incrementos más pronunciados en los precios de los combustibles de los últimos años, con cifras que sitúan al país entre los mercados más caros de la región centroamericana, según confirmó la Secretaría de Energía. El ajuste llegó en una semana políticamente cargada: el presidente Nasry Asfura lo anunció horas después de reunirse con Kristi Noem, enviada especial de Estados Unidos para el Escudo de las Américas.
Los precios en bomba a partir de hoy
En Tegucigalpa, la gasolina superior sube L 7.44 y alcanza los L 120.68 por galón; la regular sube L 4.98 y llega a L 106.35; el queroseno registra el mayor salto con L 12.77 adicionales, fijándose en L 111.85; y el diésel sube L 8.56, con un costo final de L 108.26 por galón. El GLP doméstico, en cambio, se mantiene subsidiado. Estos valores rigen hasta el 29 de marzo, fecha en que la Secretaría de Energía realizará la siguiente revisión de la estructura tarifaria.
El subsidio y su costo fiscal
El gobierno asumirá el 50% del incremento en los precios de la gasolina regular y el diésel. En términos concretos, el alza real de L 9.94 por galón de regular quedará reducida a la mitad en bomba, resultando en un ajuste final de L 4.97; para el diésel, cuya alza real era de L 17.12, el consumidor pagará solo L 8.56 adicionales.
El subsidio representa un impacto estimado de 29.7 millones de lempiras semanales para las finanzas públicas, equivalente a 118.9 millones mensuales y alrededor de 1,427.1 millones de lempiras durante 2026. Esta carga se suma a los subsidios al gas doméstico y a la energía eléctrica que la administración Asfura prorrogó hasta el 30 de abril, en línea con la política de su predecesora.
Las causas: Ormuz, inventarios y logística
El detonante principal del aumento es el conflicto en el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula el 20% del petróleo mundial, cuyas tensiones militares han generado cuellos de botella en el suministro global e impactado directamente los precios de referencia del crudo Brent y WTI. A ello se sumó una reducción inesperada en los inventarios estadounidenses de destilados, principal fuente de combustible para Centroamérica.
Las primas de seguro y las tarifas de transporte marítimo también se elevaron por el mayor riesgo geopolítico, encareciendo el flete hacia puertos como Puerto Cortés. El director general de Hidrocarburos y Biocombustibles de la Secretaría de Energía, Miguel Gámez, lo resumió con precisión: el conflicto geopolítico distorsiona la oferta y la demanda natural del crudo, reduciendo la capacidad instalada para suministrarlo y derivando en costos más altos para todos los países.
Efectos en cadena: aerolíneas, energía y transporte
El impacto no se circunscribe a las estaciones de servicio. La Asociación Hondureña de Líneas Aéreas (AHLA) anunció un ajuste en el precio de los boletos aéreos, atribuyendo la decisión al aumento en el combustible de aviación; representantes del sector turístico advirtieron que, de continuar el alza, otros servicios vinculados a la industria también podrían encarecerse.
En el frente eléctrico, el panorama inmediato es menos grave de lo esperado. El exgerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), Salomón Ordóñez, explicó que el incremento en la tarifa eléctrica para abril sería moderado, porque el ajuste se calcula con base en el promedio de los últimos tres meses, y en enero y febrero los precios estuvieron relativamente estables con baja demanda energética. Sin embargo, Ordóñez advirtió de que si el alza en combustibles persiste y coincide con el verano —que activa las plantas térmicas— el impacto en la siguiente revisión tarifaria podría ser considerablemente mayor.
La administración Asfura enfrenta así un dilema fiscal de corto plazo: el subsidio mitiga el golpe social inmediato, pero su costo acumulado durante 2026 ya supera los 1,400 millones de lempiras, en un contexto en que el gobierno ha declarado como prioridad la consolidación fiscal y el fortalecimiento de las reservas internacionales.

