El Museo para la Identidad Nacional (MIN) abrió ayer sus salas a un recorrido íntimo por el universo creativo de Gelasio Giménez, pintor cubano-hondureño cuya obra ha dejado una huella profunda en el arte centroamericano. La muestra, titulada Donde las palabras no alcanzan, ha sido organizada por la Galería Orígenes y estará disponible hasta el próximo 1 de octubre.
La inauguración reunió a destacados representantes del ámbito cultural: Iovanna Ravelo, curadora de la exposición y directora general de la Galería Orígenes, y Thierry de Pierrefeu, presidente de la Junta Directiva de la Fundación Hondureña para la Identidad Nacional (FHIN). Ambos subrayaron la importancia de volver a mirar a Giménez, no solo como un pintor de extraordinaria técnica, sino como un creador que supo interpretar el espíritu hondureño a través de su paleta y su trazo.
La exhibición reúne piezas que abarcan distintas etapas de su carrera, desde lienzos impregnados de luz y color tropical hasta composiciones más íntimas que exploran la figura humana con un lenguaje a medio camino entre el realismo y la neofiguración. Varias de las obras expuestas no habían sido mostradas antes al público, lo que convierte a esta cita en una oportunidad irrepetible para coleccionistas, estudiosos y amantes del arte.
Un artista de dos orillas
Nacido en Cienfuegos, Cuba, en 1923, Giménez se formó en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro en La Habana, donde adquirió una sólida base en dibujo, modelado y escultura. Sus viajes por México, Guatemala, El Salvador y Ecuador —donde colaboró con Oswaldo Guayasamín— ampliaron su perspectiva artística. Llegó a Honduras en 1958 y, fascinado por la calidez de su gente y la fuerza de sus paisajes, adoptó la nacionalidad hondureña en 1962.
Maestro de varias generaciones, impartió clases en la Escuela Nacional de Bellas Artes y fue guía de artistas emergentes que más tarde alcanzarían reconocimiento internacional. Su estilo se caracteriza por el dominio del color, el tratamiento barroco de la luz y un sentido profundo de la humanidad en sus personajes.
Un homenaje necesario
Donde las palabras no alcanzan no es solo un repaso de la trayectoria de Giménez, sino también un homenaje a un creador que convirtió a Honduras en su patria pictórica. La curaduría destaca cómo el artista supo fusionar influencias académicas con la identidad cultural local, generando una obra profundamente arraigada en lo hondureño pero abierta al diálogo con el arte universal.
La exposición permanecerá abierta al público hasta el 1 de octubre en el Museo para la Identidad Nacional, ofreciendo a visitantes y residentes la oportunidad de reencontrarse con uno de los grandes nombres de la pintura en la región.

