El Nobel de la Paz a María Corina Machado deja a Libre aislado por su apoyo al régimen venezolano

El Nobel de la Paz a María Corina Machado deja a Libre aislado por su apoyo al régimen venezolano

El reciente otorgamiento del Premio Nobel de la Paz 2025 a la opositora venezolana María Corina Machado no solo es un reconocimiento internacional a su lucha por la democracia, sino también un espejo que refleja las contradicciones del partido Libre en Honduras. Mientras la comunidad internacional celebra la defensa de los derechos humanos en Venezuela, José Manuel Zelaya, ex presidente y coordinador general de Libre, vuelve a alinear públicamente al partido con el régimen de Nicolás Maduro, defendiendo a un gobierno acusado de violaciones sistemáticas de derechos y de manipulación electoral.

En declaraciones recientes, Zelaya calificó el premio a Machado como un “ataque a la soberanía de los pueblos” y descalificó a la galardonada como aliada de intereses extranjeros. Esta postura evidencia que, para Libre, la política exterior y la solidaridad regional no se miden por principios democráticos sino por afinidades ideológicas y lealtades partidarias y hasta personales. La admiración por Maduro, aun frente a la crisis humanitaria y política que atraviesa Venezuela, se convierte así en un sello distintivo del partido oficialista en Honduras.

El contraste con la oposición hondureña es notorio. Líderes nacionales, como Tito Asfura o Salvador Nasralla, y regionales han aplaudido el Nobel como un reconocimiento a la valentía frente al autoritarismo. En cambio, Libre opta por la defensa acrítica de un régimen señalado por represión, dejando ver que la relación con Venezuela no es diplomática ni estratégica, sino simbiótica: un vínculo ideológico que prioriza la lealtad política sobre la defensa de la democracia.

Este episodio plantea preguntas incómodas para los votantes y la sociedad hondureña. Mientras millones celebran la lucha de María Corina Machado por la libertad en Venezuela, el partido en el poder en Tegucigalpa mantiene su cercanía con un gobierno que utiliza el poder para silenciar a la disidencia y perpetuarse en el cargo. La entrega del Nobel desnuda así no solo la valentía de los opositores venezolanos, sino también la desconexión de Libre con los valores democráticos que debería representar.

En un momento crucial de la política hondureña, la defensa de Maduro por parte de Zelaya y la candidata presidencial de Libre, Rixi Moncada, recuerda que la ideología a veces pesa más que la ética, y que los vínculos regionales pueden convertirse en un reflejo del oportunismo político más que en un compromiso con la democracia.