Los hondureños residentes en el extranjero han incrementado significativamente el envío de remesas a sus familias en el país, motivados por la preocupación ante la implementación de un impuesto en Estados Unidos a partir del 1 de enero de 2026 y la incertidumbre por la suspensión del Estatus de Protección Temporal (TPS).
En los Estados Unidos, se aprobó un impuesto federal del 1% sobre las remesas enviadas al extranjero, aunque no se aplica a todos los métodos de transferencia ni a todos los remitentes. Los envíos realizados a través de métodos no exentos, como transferencias en efectivo, giros postales y cheques de caja, son los que se verán afectados por este gravamen. Las transferencias bancarias en línea o los métodos que cumplan con requisitos de verificación con el Departamento del Tesoro pueden estar exento.
Las remesas crecen un 25.3% entre enero y junio, según el BCH
Entre enero y junio de 2025, los ingresos por remesas familiares sumaron USD 5,799.7 millones, un aumento interanual del 25.3% (USD 1,172.1 millones) en comparación con el mismo período de 2024. Este crecimiento refleja en gran medida envíos precautorios realizados por migrantes hondureños para proteger los ingresos de sus familias ante posibles medidas fiscales y restricciones migratorias.
Más del 80% de estas remesas provienen de Estados Unidos, país donde reside una gran cantidad de hondureños que envían estos recursos de manera regular. Las remesas representan más del 25% del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras y son fundamentales para sostener el consumo en los hogares, así como para dinamizar sectores clave como comercio, construcción y servicios.
El aumento reciente evidencia cómo los migrantes reaccionan a cambios en la política internacional y resalta la importancia de fortalecer la economía interna para reducir la dependencia del país de estos flujos de divisas. Se espera que durante el resto de 2025 y en 2026 los envíos continúen siendo un factor clave para la estabilidad económica de Honduras.

