El más reciente Barómetro Electoral Empresarial del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) muestra una tendencia clara en el panorama político: Nasry ‘Tito’ Asfura lidera la confianza del sector empresarial de cara a las elecciones generales del próximo 30 de noviembre. El estudio refleja un fuerte deseo de cambio por parte de los pequeños y medianos empresarios, quienes en su mayoría expresan insatisfacción con la actual situación económica del país.
De acuerdo con los resultados, el 47.1% de los empresarios confía en Asfura para conducir el país con responsabilidad y respeto hacia la libre empresa, mientras que Salvador Nasralla obtiene un 42.4% de respaldo. En tanto, el resto de los candidatos —incluyendo a Rixi Moncada (Libre) y Nelson Ávila (PINU)— aparecen con niveles de confianza significativamente menores.

El estudio, realizado entre 1,126 representantes de pequeñas y medianas empresas, también revela que el 90% de los encuestados considera urgente un cambio de gobierno, reflejando un claro cansancio frente a los problemas económicos, la corrupción y la falta de oportunidades laborales.
La preocupación central del empresariado sigue siendo la economía: más del 68% califica la situación económica como mala o muy mala, y el 80% se muestra insatisfecho con el clima de inversión. Entre las prioridades que exigen al próximo presidente destacan la generación de empleo, la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento del estado de derecho.
En materia electoral, la confianza en las instituciones sigue siendo moderada. Aunque el 45% dice tener “algún grado de confianza” en el proceso electoral, un 38 mantiene dudas sobre la transparencia y la imparcialidad del sistema. Aun así, ocho de cada diez empresarios consideran el proceso electoral de suma importancia para el futuro de sus negocios.
El liderazgo de Asfura en el barómetro empresarial le da una ventaja estratégica en la campaña presidencial. Su perfil como exalcalde de Tegucigalpa y su discurso orientado a la estabilidad económica y la atracción de inversiones han calado positivamente entre los sectores productivos.
En contraste, el informe advierte de que la confianza no es absoluta ni definitiva. Los empresarios exigen compromisos reales, más allá de las promesas de campaña. También manifiestan preocupación por la corrupción, la burocracia estatal y la falta de incentivos a la innovación y la productividad.
En resumen, el Barómetro COHEP 2025 pone en evidencia un mensaje contundente del sector privado: Honduras necesita un cambio de rumbo, estabilidad y liderazgo confiable. Asfura, por ahora, encabeza esa preferencia, pero la decisión final dependerá de quién logre convencer al electorado de que puede reconstruir la confianza y el dinamismo económico que el país tanto demanda.

