Entre banderas azules y oraciones, así volvió JOH a Honduras

Entre banderas azules y oraciones, así volvió JOH a Honduras

Eran las 8:30 de la mañana del domingo cuando el vuelo privado procedente de Miami tocó pista en el aeropuerto de Palmerola, en Comayagua. Juan Orlando Hernández bajó del avión con una camisa blanca y lentes oscuros, el mismo atuendo que lo acompañaría durante toda la jornada de recibimiento.

Su familia lo esperaba en la pista. Las fotografías del momento muestran a sus hijas Daniela e Isabela fundidas en abrazos junto a su esposa y su madre, algunas de rodillas en actitud de oración sobre el asfalto. La escena, cargada de lágrimas, se repitió minutos después frente a las cámaras de decenas de medios nacionales e internacionales que documentaron la llegada.

Afuera de la terminal, cientos de simpatizantes con banderas azules del Partido Nacional aguardaban desde temprano. La caravana avanzó después hacia Tegucigalpa por la carretera CA-5, donde la multitud creció hasta convertirse, según varios medios, en un «baño de masas» que acompañó al exmandatario en un camión adaptado como tarima improvisada.

Las autoridades desplegaron un amplio operativo de seguridad en los alrededores del aeropuerto y en las principales vías de acceso. Mientras cientos celebraban, sectores opositores rechazaron públicamente el regreso del expresidente, recordando que aún carga con procesos judiciales pendientes en el país tras el indulto que le concedió Donald Trump el año pasado.

El contraste marcó la jornada: júbilo partidario de un lado, señalamientos de impunidad del otro. Entre cánticos, banderas y una que otra oración susurrada al cielo, Honduras vio regresar a uno de los personajes más divisivos de su historia política reciente, ahora convertido en un hombre que promete, palabra tras palabra, someterse a la justicia que lo espera el 3 de agosto.