La Iglesia católica en Honduras se encuentra de luto tras el fallecimiento de monseñor Novatus Rugambwa, quien fue nuncio apostólico en el país entre 2015 y 2019. El prelado murió este miércoles en Roma, dejando un legado de servicio pastoral y diplomático que marcó su paso por la nación centroamericana.
Rugambwa, nacido en Tanzania en 1957, dedicó su vida al servicio de la Santa Sede y ocupó diversos cargos en la diplomacia vaticana. En Honduras, se ganó el respeto de obispos, sacerdotes y fieles por su cercanía, su firmeza en la defensa de la verdad y su compromiso con la paz y la justicia social. Su presencia fue clave en tiempos de gran complejidad política y social, aportando siempre una voz serena y de diálogo.
La Conferencia Episcopal de Honduras destacó que fue un hombre de Dios, íntegro y valiente, fiel al Evangelio y entregado a su misión. Recordaron que su paso por el país dejó huellas profundas, no solo en la Iglesia, sino también en la sociedad hondureña que encontró en él a un pastor dispuesto a escuchar y acompañar.
Los obispos llamaron a los fieles a unirse en oración para que su alma descanse en paz y su legado de servicio inspire a nuevas generaciones. “Aquí en Honduras será recordado como un nuncio que no rehuyó los desafíos y que trabajó con amor por este pueblo”, expresaron en su mensaje de despedida.

