La nueva política habitacional busca beneficiar inicialmente a 10,000 hogares, aunque el elevado precio de la tierra y la limitada oferta de proyectos sociales continúan siendo obstáculos.
Tegucigalpa, Honduras. El Gobierno anunció un nuevo esquema de subsidios y financiamiento con tasas preferenciales para facilitar que familias de ingresos bajos y medios puedan adquirir una vivienda en Honduras.
La secretaria de Vivienda y Asentamientos Humanos, Francis Argeñal, explicó que uno de los principales mecanismos será el programa denominado “Doble Impulso Tu Casa Ya”, mediante el cual se combinará un aporte para cubrir parte de la prima con un subsidio aplicado durante los primeros diez años del préstamo hipotecario.
Como ejemplo, la funcionaria indicó que una familia interesada en una vivienda valorada en 950,000 lempiras podría recibir un aporte inicial de 45,000 lempiras y acceder durante el primer año a una tasa subsidiada cercana al 4 %, frente a tasas comerciales que pueden rondar el 12 %. El apoyo acumulado durante las primeras 120 cuotas podría aproximarse a 198,000 lempiras.
En proyectos habitacionales multifamiliares o verticales, los beneficios podrían acercarse a los 265,000 lempiras. La política también contempla el programa “Hogar Más Esperanza”, dirigido a familias en extrema pobreza que puedan aportar el terreno donde será construida la vivienda.
Para financiar la estrategia, las autoridades informaron sobre una línea de crédito de hasta 400 millones de dólares aprobada por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, con la que se espera atender inicialmente a unos 10,000 hogares.
Sin embargo, el acceso al financiamiento no resuelve por sí solo el problema de la oferta. Representantes del sector construcción han advertido que resulta cada vez más difícil encontrar viviendas dentro de los rangos establecidos para los programas sociales. En San Pedro Sula, el alto valor de los terrenos ha reducido considerablemente el desarrollo de este tipo de proyectos y ha desplazado parte de la oferta hacia viviendas de clase media y alta.
El reto para las autoridades será lograr que los subsidios se traduzcan en viviendas realmente disponibles, con servicios básicos, ubicaciones adecuadas y cuotas compatibles con los ingresos de las familias beneficiarias.

