A menos de tres semanas de las elecciones generales, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, defendió el simulacro nacional realizado este fin de semana, afirmando que el ejercicio cumplió con su objetivo de probar el sistema, identificar fallas y realizar los ajustes necesarios antes del 30 de noviembre.
Hall explicó que el simulacro es un procedimiento técnico indispensable para evaluar los componentes tecnológicos y logísticos del proceso electoral, y que su finalidad no es generar resultados políticos, sino detectar a tiempo los puntos que deben mejorarse.
“El simulacro sirve precisamente para identificar errores y corregirlos. Lo que corresponde ahora es actuar sobre las fallas detectadas y fortalecer el proceso”, señaló la presidenta del CNE.
De acuerdo con Hall, los hechos dejan tres conclusiones claras:
- En las tres últimas elecciones no se había realizado un simulacro de esta magnitud.
- Existen problemas de conectividad que deben solucionarse de inmediato.
- Y se debe intensificar la capacitación del personal electoral en todo el país.
La titular del CNE reconoció que el proceso de 2025 se desarrolla en uno de los contextos más complejos de las últimas décadas, marcado por tensiones políticas y desconfianza institucional. Sin embargo, reiteró que el organismo no se detendrá en su compromiso con la transparencia y la participación ciudadana.
“Hasta el último segundo se luchará por estas elecciones. Si hay que hacer un nuevo simulacro, se hace. No nos cruzaremos de brazos y no permitiremos que nadie se robe el derecho del pueblo a votar”, subrayó Hall.
El CNE informó de que con los resultados del simulacro se están tomando acciones inmediatas para mejorar la transmisión de resultados, reforzar la conectividad y optimizar la logística en las Juntas Receptoras de Votos.

