¿Hasta cuándo durarán las bromas en el CNE?

¿Hasta cuándo durarán las bromas en el CNE?

El padre Leopoldo Serrano ha recorrido el país con su caminata de fe y reconciliación, llevando un mensaje de perdón y unidad. Ese mismo espíritu lo llevó este lunes a Tegucigalpa, donde se reunió con los tres consejeros del Consejo Nacional Electoral (CNE) para exigir que las elecciones del 30 de noviembre se realicen en paz, con transparencia y respeto a la voluntad popular.

Pudimos ver que en el encuentro los consejeros se abrazaron, bromearon y dijeron que se habían perdonado. Y esos abrazos ya los vimos en fotos, difundidos como si fueran garantías de buena voluntad. Pero la pregunta que nos queda es otra: ¿hasta cuándo van a durar las bromas en el CNE?La experiencia reciente no deja lugar a indiferencia. El día de la presentación de ofertas para el TREP, en lugar de un ambiente serio y objetivo, lo que se sintió fue una complicidad entre consejeros que parecía más interesada en taparse entre ellos que en defender un proceso limpio. El TREP, recordemos, fue el detonante de crisis en comicios anteriores y, pese a la ampliación del plazo para definirlo, sigue sin resolverse en firme.

Por otro lado, el CNE anunció que se traslada de sede. Según su comunicado oficial, el cambio tiene como objetivo mejorar la atención a la ciudadanía, sin salir de Tegucigalpa. Dice que es una mudanza orientada a ofrecer un servicio más eficiente y accesible . Ese traslado no entraña, por sí solo, una señal de desconfianza; está justificado como una medida logística para optimizar funciones. Pero, bien sabido es que en política no basta con decir que se mejora la atención: lo que importa es que el arbítrio electoral gane en claridad, estructura y confianza.

La caminata del padre Serrano procura un clima de reconciliación. Sin embargo, la paz en el proceso electoral no vendrá de abrazos ni de poses para fotos, sino de decisiones claras y responsabilidad firme por parte del CNE.

El pueblo hondureño ya no aguanta cuentos ni improvisaciones. Lo que exige son elecciones limpias, rápidas y creíbles. Si el CNE sigue sin dar respuestas serias, será Honduras entera quien vuelva a pagar los platos rotos.