Honduras inicia su campaña presidencial en medio de polarización y dudas sobre el proceso

Honduras inicia su campaña presidencial en medio de polarización y dudas sobre el proceso

La campaña electoral presidencial en Honduras arrancó oficialmente este 1 de septiembre y se extenderá hasta el 11 de noviembre, cuando comenzará el silencio electoral previo a los comicios generales del 30 de noviembre. El inicio marca la recta final de un proceso cargado de tensiones, acusaciones cruzadas y un fuerte clima de desconfianza hacia las instituciones.

Cinco candidatos se disputan la presidencia, aunque solo tres tienen posibilidades reales de triunfo. Rixi Moncada, del oficialismo de Libre, llega con la maquinaria estatal a su favor y el reto de defender la gestión de gobierno. Nasry Asfura, del Partido Nacional, se presenta como la alternativa conservadora tras haber gobernado la capital. Salvador Nasralla, ahora bajo la bandera del Partido Liberal, busca capitalizar el descontento ciudadano y atraer al electorado independiente. Los otros dos aspirantes, Mario Rivera de la Democracia Cristiana y Nelson Ávila del PINU, juegan en los márgenes del espectro político con un perfil más testimonial.

El ambiente de campaña está marcado por la confrontación y los ataques. En lugar de propuestas, predominan los señalamientos: desde supuestos nexos con el narcotráfico hasta acusaciones de corrupción y mal manejo de fondos. La violencia política también se ha hecho presente, con más de un centenar de casos de agresiones, amenazas y homicidios vinculados al proceso, según organizaciones de monitoreo.

El gasto electoral será uno de los temas más observados. Cada candidato presidencial tiene un tope de 508 millones de lempiras, pero la suma total de la contienda superará los 1,500 millones. Denuncias de financiamiento opaco, desde programas sociales utilizados como propaganda hasta donaciones sin registro formal, ya levantan sospechas. Incluso se reportó que en una sola cena de recaudación en San Pedro Sula se obtuvieron más de 32 millones de lempiras sin rendición de cuentas clara.

El calendario electoral establece poco más de dos meses de propaganda hasta el 11 de noviembre, seguido de un período de silencio que desembocará en las elecciones generales del 30 de noviembre.

Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral enfrenta serias críticas tras semanas de crisis interna y acusaciones de parcialidad. Aunque logró adjudicar el sistema de transmisión de resultados, la sombra de un posible fraude sigue presente en el debate político.Honduras entra así en un periodo decisivo, con un 40% del electorado aún indeciso y la expectativa de si los candidatos podrán presentar propuestas concretas en medio de una confrontación que amenaza con dejar en segundo plano los problemas reales del país.