La Selección de Honduras buscará reafirmar este miércoles su superioridad histórica frente a Costa Rica en las eliminatorias rumbo al Mundial 2026. El encuentro, que se disputará en el Estadio Morazán de San Pedro Sula, será determinante para definir el futuro inmediato de ambos equipos en el proceso clasificatorio de la Concacaf.
A lo largo de la historia, Honduras ha sido dominante en los duelos eliminatorios contra Costa Rica. De acuerdo con los registros oficiales, ambas selecciones se han enfrentado en 24 partidos por eliminatorias mundialistas, con un balance de 10 triunfos hondureños, 9 empates y 5 victorias ticas, además de una diferencia favorable en goles de 39 a 33.
El Morazán: una fortaleza para Honduras
El Estadio Morazán volverá a ser escenario de una noche clave para la selección nacional. En este recinto, Honduras ha firmado victorias históricas frente a Costa Rica, como el 4-0 conseguido en 2009 y el 1-0 en 2013 rumbo a Brasil 2014.
El factor local podría ser decisivo. La afición catracha ha convertido tradicionalmente el Morazán en un terreno difícil para cualquier rival, y las condiciones climáticas, sumadas al ambiente intenso, suelen jugar a favor del equipo hondureño.
Un duelo con historia y rivalidad regional
Desde su primer enfrentamiento eliminatorio en 1960, cuando Honduras venció 2-1 en Tegucigalpa, los partidos entre ambos países han sido sinónimo de rivalidad, orgullo y pasión centroamericana. Costa Rica llega con una generación en transición, mientras Honduras combina experiencia y juventud en busca de recuperar protagonismo continental.
La última vez que se enfrentaron fue en 2021, en el Estadio Nacional de La Sabana, con triunfo costarricense 2-1. Sin embargo, el historial general continúa inclinándose hacia Honduras, que no ha perdido en casa ante los ticos en una eliminatoria desde hace más de una década.
La ilusión de un nuevo Mundial
Honduras busca volver a una Copa del Mundo tras su última participación en Brasil 2014. Con el impulso de la afición y el respaldo estadístico, la “H” tiene en sus manos la posibilidad de escribir un nuevo capítulo victorioso frente a su eterno rival regional.
Este partido será más que un paso hacia el Mundial 2026: será una prueba de carácter, identidad y orgullo nacional. La historia respalda a Honduras. El presente exigirá confirmarlo en la cancha.

