Iglesia Católica exige justicia a un año del asesinato de Juan López

Iglesia Católica exige justicia a un año del asesinato de Juan López

La Iglesia Católica de Honduras realizó este fin de semana una peregrinación en Tegucigalpa para recordar a Juan Antonio López, defensor ambiental asesinado hace un año en Tocoa, Colón, y exigir justicia en su caso y en el de otros líderes comunitarios que han perdido la vida en circunstancias similares.

La caminata, que recorrió el bulevar Suyapa, reunió a fieles de diferentes diócesis del país y estuvo encabezada por el arzobispo de Tegucigalpa, monseñor Vicente Nácher. En su mensaje, el prelado recordó a López como un hombre comprometido con la verdad y con la defensa de los bienes comunes, al tiempo que demandó al Estado una justicia “rápida y eficaz” para todos los hondureños que han sido víctimas de la violencia por defender derechos humanos y ambientales.

Entrega del premio ‘Juan López’

El homenaje a López incluyó también la entrega de la primera edición del Premio :Juan López’ al compromiso cristiano por la justicia y la paz, organizado por la Conferencia Episcopal de Honduras y la Universidad Católica. El reconocimiento fue otorgado a su esposa, Thelma Marina Peña, y a sus hijas, Claudia Yadira y Julia Lineth, como símbolo de la memoria viva de un hombre que, con fe y valentía, se convirtió en referente para muchas comunidades.

La Conferencia Episcopal explicó que este premio será otorgado cada año a personas o colectivos que trabajen por la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la construcción de la paz desde los valores del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.

La jornada estuvo marcada por un fuerte llamado a combatir la impunidad que rodea estos crímenes. Organismos como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras han recordado que la protección de los defensores es una obligación internacional que el país aún no cumple plenamente.

A un año de la muerte de Juan López, su figura se ha transformado en símbolo de resistencia y esperanza. Para la Iglesia Católica, su legado debe servir como inspiración a una sociedad que clama por verdad, justicia y respeto a la vida de quienes defienden la tierra, el medio ambiente y los derechos fundamentales.