Inseguridad alimentaria podría alcanzar a 2.2 millones de hondureños al cierre de 2026

Inseguridad alimentaria podría alcanzar a 2.2 millones de hondureños al cierre de 2026

La falta de lluvias, las pérdidas agrícolas y las dificultades económicas podrían llevar a unas 500,000 personas adicionales a enfrentar problemas para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.

Tegucigalpa, Honduras. Honduras podría cerrar 2026 con aproximadamente 2.2 millones de personas en condición de inseguridad alimentaria, en medio de una sequía que continúa afectando la producción agrícola y los medios de subsistencia de miles de familias.

Las proyecciones del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras indican que actualmente más de 1.7 millones de hondureños enfrentan dificultades para acceder de forma suficiente y permanente a los alimentos.

De mantenerse las actuales condiciones, entre 400,000 y 500,000 personas adicionales podrían incorporarse a esta situación antes de finalizar el año.

Uno de los factores que genera mayor preocupación es la prolongación de la sequía y la irregularidad de las lluvias, especialmente en el Corredor Seco, donde numerosas familias dependen directamente de la producción de maíz, frijol y otros cultivos para su alimentación e ingresos.

Productores han advertido que las condiciones climáticas podrían provocar pérdidas de alrededor de dos millones de quintales de maíz y frijol, reduciendo la disponibilidad de granos básicos y aumentando la presión sobre los precios.

La problemática también está relacionada con el desempleo, la pobreza y el costo de la canasta básica. Datos divulgados por el observatorio señalan que una parte importante de los hogares hondureños ya enfrenta dificultades para cubrir tres tiempos de comida al día.

Ante este escenario, el Gobierno puso en marcha operaciones de asistencia alimentaria destinadas inicialmente a más de 15,000 familias de municipios afectados por la sequía en Choluteca y El Paraíso.

Además de las respuestas de emergencia, especialistas consideran necesario fortalecer los sistemas de riego, almacenamiento de agua, asistencia técnica y protección de los pequeños productores para evitar que los efectos de los períodos secos continúen profundizando la inseguridad alimentaria.