El expresidente Juan Orlando Hernández llegó el domingo a Honduras en un vuelo privado al aeropuerto de Palmerola, casi cuatro años después de su extradición a Estados Unidos y ocho meses después del indulto que le concedió el presidente Donald Trump. Hernández cumplía una condena de 45 años de prisión por narcotráfico y tráfico de armas, sentencia que fue anulada tras el perdón presidencial estadounidense.
Cientos de simpatizantes del Partido Nacional lo recibieron con banderas azules en Palmerola y en su trayecto hacia Tegucigalpa. El exmandatario aseguró que viene con disposición de enfrentar la justicia hondureña, donde permanece abierto un proceso por presunto fraude y lavado de activos, para el cual está citado a comparecer el próximo 3 de agosto.
En sus primeras declaraciones públicas, Hernández afirmó sentirse agradecido por el recibimiento de sus seguidores y dijo regresar sin sed de revancha contra sus adversarios políticos. El fiscal general de Honduras había solicitado previamente a Interpol la ejecución de una orden de captura de 2023 en su contra, orden que un juez suspendió provisionalmente tras aceptar una solicitud de presentación voluntaria de la defensa.
Analistas señalan que el trato judicial que reciba el expresidente será una prueba para la imparcialidad del Poder Judicial y el Ministerio Público hondureños. El caso mantiene divididas las reacciones políticas en el país.

