La decisión, emitida hoy, del Tribunal de Justicia Electoral (TJE) de Honduras, que aprobó finalmente la inscripción de Jorge Cálix como candidato a diputado por Olancho, marca un punto de inflexión en la dinámica política del país, adentro y fuera del Partido Liberal. Esta resolución no solo valida la legalidad de su candidatura, sino que también desafía las estrategias de exclusión que ciertos sectores del liberalismo hondureño habían intentado imponer sobre él.
Cálix, quien es una figura clave en la política nacional, especialmente por su rol efímero y fallido en la presidencia del Congreso Nacional en 2022, ha enfrentado intentos de marginación por parte del candidato del Partido Liberal, Salvador Nasralla, y su círculo cercano. Jorge Cálix, que no ha dejado de manifestar su apoyo al candidato liberal en cada comparecencia pública, aspira, al igual que Iroska Elvir, a la presidencia del Congreso, si esta campaña acaba en éxito para el Partido Liberal.
La presidenta del CNE, Ana Paola Hall, se alineó con Nasralla y rechazó la inclusión de Cálix en la papeleta del departamento de Olancho. Beligerante con el tribunal electoral para que no demorara la decisión que finalmente ha emitido hoy, Hall contribuía a la estrategia de los Nasralla. El incombustible Cálix, ayer perdedor de las primarias presidenciales, hoy encabeza la candidatura del Partido Liberal en Olancho. San Jorge pudo de nuevo con el dragón.
La inclusión de Cálix en las papeletas electorales de Olancho no solo es un triunfo personal (se ha dejado la piel de televisión en televisión, además de repeler a pecho descubierto el ataque de Libre, que ha hecho todo lo posible por sacar a Cálix de la papeleta de este departamento clave para Mel Zelaya), sino también un mensaje claro a Nasralla: Cálix sigue ahí, espada en algo, a la espera de otro dragón.

