El candidato del Partido Nacional a la Alcaldía Municipal del DC, Juan Diego Zelaya, lanzó una advertencia directa sobre las próximas elecciones municipales en el Distrito Central. Según el exdiputado, una eventual victoria de Jorge Aldana representaría entregar Tegucigalpa al control de Manuel ‘Mel‘ Zelaya, a quien acusa de mover los hilos de la actual administración y del partido en el poder.
En declaraciones difundidas en redes sociales, Juan Diego señaló que Mel Zelaya ejerce influencia sobre la Presidencia, el Congreso y las alcaldías, consolidando una estructura de poder que, en su criterio, amenaza la independencia de las instituciones. “Mel mueve los hilos de todo: de la presidencia, del congreso y de la alcaldía”, afirmó, subrayando que Aldana respondería a los intereses del expresidente y no a los de los capitalinos.
El dirigente del Partido Nacional sostuvo que detrás del liderazgo de Zelaya operan figuras y movimientos internacionales vinculados al Foro de São Paulo, al gobierno de Nicolás Maduro y al Cartel de los Soles, lo que calificó como una “amenaza para la libertad y la democracia hondureña”. Su mensaje, acompañado del lema #LibreNuncaMás, busca alertar sobre lo que denomina el “Plan Venezuela para Honduras”, una estrategia que, según su interpretación, reproduciría modelos autoritarios inspirados en Caracas, La Habana y Managua.
El vínculo político entre Aldana y Mel Zelaya ha sido objeto de debate desde las elecciones de 2021, cuando el ahora alcalde fue impulsado por el movimiento de refundación liderado por el Partido Libre. En aquella campaña, Aldana reconoció públicamente que “Mel me escucha y a veces me da la razón”, declaración que hoy retoman sus adversarios como prueba de subordinación. Para la oposición, ese tipo de expresiones muestran que el jefe del ejecutivo municipal actúa bajo la orientación directa del fundador de Libre, reforzando la percepción de dependencia política.
Durante su gestión, Aldana ha mantenido un discurso alineado con el proyecto de Libre y con las prioridades del gobierno central, lo que sus críticos interpretan como una confirmación de que Tegucigalpa forma parte de un engranaje político que responde a una sola dirección. Juan Diego Zelaya sostiene que ese control concentrado no es simple coordinación partidaria, sino un esquema que replica las dinámicas observadas en países bajo regímenes del socialismo del siglo XXI.
Para el líder nacionalista, la defensa de la capital pasa por las urnas, exhortando a la ciudadanía a evitar que Tegucigalpa “caiga en manos del mismo grupo que maneja la presidencia y el congreso”. Con su advertencia, Juan Diego busca convertir la contienda municipal en un símbolo de resistencia frente a lo que denomina la expansión del poder de Zelaya en todos los niveles del Estado.

