La Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT) celebró el pasado 19 de febrero su asamblea general ordinaria de Socios, en la que los afiliados eligieron a los trece representantes que integrarán la nueva Junta Directiva para el período 2026-2028. Karim Alejandro Faraj Farach fue electo presidente de la gremial, que agrupa al empresariado de Francisco Morazán.
Renovación en la cúpula del sector privado capitalino
La asamblea sirvió también como espacio de rendición de cuentas. Durante la sesión se presentó un recuento de las actividades ejecutadas por la CCIT a lo largo de 2025, organizadas en torno a cuatro ejes estratégicos: Política Empresarial, Asociaciones Público-Privadas, Relaciones con Partes Interesadas y Responsabilidad Compartida. Adicionalmente, se expuso la ejecución presupuestaria del ejercicio anterior y se sometió a aprobación el presupuesto general de ingresos y egresos para 2026.
Una vez aprobada la gestión de la directiva saliente, se procedió a juramentar a los nuevos miembros electos. La Junta Directiva 2026-2028 quedó integrada de la siguiente manera:
Presidente: Karim Alejandro Faraj Farach Secretaria: Sonia Patricia Casanova Reyes Tesorero: Ricardo Francisco Tábora Mears Vocal I Propietario: Dennis Enrique Fernández Aguilar Vocal II Propietario: Jimmy Daniel Dacarett Yuja Vocal III Propietario: César Saúl Bran Barahona Prosecretario: Javier Ernesto Bendeck Asfura Vocal I Suplente: Elifet Rolando Alvarenga Mairena Vocal II Suplente: Valeria Sofía Ríos Castellón Vocal III Suplente: José Agustín Torres McDonough Vocal IV Suplente: Karla Jeannette Lima Avelar Fiscal: José Ernesto Mejía Portillo Fiscal Suplente: María del Carmen Nasser Selman
El reto de representar al empresariado en un entorno de alta tensión institucional
La renovación directiva de la CCIT ocurre en un contexto marcado por la creciente presión fiscal y regulatoria sobre el sector privado hondureño, lo que convierte a la nueva conducción en algo más que un cambio de guardia gremial. La gremial reiteró su compromiso de apoyar la competitividad del empresariado capitalino, defender la libre empresa y garantizar servicios de calidad a sus afiliados. La pregunta que queda abierta es si la nueva Junta Directiva logrará consolidar una voz unificada del sector privado ante las decisiones de política ec

