La Cancillería se resquebraja

La Cancillería se resquebraja

Honduras amanece con otro temblor político, y no precisamente de los que marca Copeco. El vicecanciller para Asuntos Migratorios, Antonio “Tony” García, tiró la toalla este 12 de agosto, dejando claro que no se va por cansancio, sino porque no está dispuesto a seguirle el juego al nuevo rumbo que agarró la presidenta Xiomara Castro después de salir abrazada —en lo diplomático— con el presidente venezolano Nicolás Maduro.

García, que en los últimos años se había echado al hombro las gestiones para que nuestros paisanos en el norte no la pasaran tan duro, dejó ir la bomba: este apoyo a Maduro podría pasarle la factura a los migrantes catrachos en Estados Unidos. Según el ahora exfuncionario, la Casa Blanca no se queda callada cuando ve estas movidas, y de un día para otro nos pueden apretar las tuercas: menos chances de renovar el TPS, más deportaciones, y hasta freno en la ayuda y proyectos que llegan a nuestras comunidades gracias a acuerdos bilaterales.

“Yo no voy a ser parte de una política exterior que ponga en riesgo a nuestra gente”, soltó, señalando que todo el trabajo para mantener buenas relaciones con Washington en temas de migración, seguridad y combate al narco se puede venir abajo por un gesto político mal calculado.

Y como si fuera poco, desde Corea del Sur también llegó pólvora. El embajador Rodolfo “Fofo” Pastor no se guardó nada y dijo que Libre “perdió el norte” y que hay “evidencia bastante clara” de corrupción en el gobierno. Lo remató con un dicho bien de pueblo: “Cuando le quitas las plumas al pollo, es difícil volvérselas a poner”, dejando claro que la credibilidad no se recupera así nomás.

Con estas dos voces pesadas rompiendo filas, la Cancillería queda como hamaca vieja: tensa, floja y a punto de reventar. Y mientras arriba se pelean por la silla y las banderas, allá en el norte los paisanos ya empiezan a preguntarse si la factura política no la van a terminar pagando ellos.