Las Fuerzas Armadas de Honduras salieron a defender con todo al gobierno de Xiomara Castro y la línea de Libre, respondiendo a la fiscal general de Estados Unidos, Pamela Jo Bondi, quien denunció que Honduras recibe pagos por permitir vuelos con droga rumbo al norte.
En un comunicado, la cúpula militar se cuadró con el oficialismo, recitando cifras de decomisos y operativos: 37,226 kilos de cocaína, 14.9 millones de arbustos de coca erradicados, 21 pistas clandestinas destruidas, 1,757 armas incautadas y bienes valuados en 36 millones de lempiras. Todo, según ellos, prueba de que no hay complicidad con el narco.
Incluso citaron una carta de felicitación de un alto mando naval estadounidense como aval a su labor. Sin embargo, el gesto no oculta el mensaje político: las FF.AA. se alinean con Casa Presidencial, en pleno clima electoral, para blindar el relato de Libre frente a Washington y cerrar cualquier flanco que pueda golpear la campaña.
Análisis FNN: Este cierre de filas no es casualidad. El oficialismo necesita mostrar control institucional para contrarrestar el peso de la acusación estadounidense, y el alto mando militar, al pronunciarse con este tono, se convierte en un actor de campaña. El mensaje de fondo es doble: hacia afuera, que Honduras no es un narcoestado; hacia adentro, que los uniformados están con Libre y que cualquier crítica externa será respondida como ataque a la soberanía.

