El informe 2025 sobre la libertad religiosa en el mundo, publicado por Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), advierte sobre un preocupante deterioro de los derechos fundamentales en países gobernados por regímenes autoritarios, donde la represión de la vida religiosa se ha intensificado en los últimos años. Según el informe, Cuba, Venezuela y Nicaragua muestran patrones claros de control estatal sobre la práctica de la fe, poniendo en riesgo la libertad de culto y de conciencia de millones de personas.
En Cuba, el informe destaca que, aunque existe reconocimiento formal de la libertad religiosa, en la práctica los grupos religiosos enfrentan restricciones legales y vigilancia constante. Nuevas leyes tipifican como delito cualquier uso de la religión que pueda ir “contra los objetivos del Estado”, mientras que templos y casas de culto han sido blanco de vandalismo y robo. La ACN señala que estas medidas buscan limitar la capacidad de los ciudadanos de expresar públicamente su fe, y representan un retroceso significativo en los derechos de la población cubana.
En Venezuela, el informe alerta sobre la instrumentalización política de la fe, donde las autoridades utilizan la religión como herramienta de control social y legitimación política. Las comunidades religiosas que critican al gobierno enfrentan censura, restricciones legales y obstáculos administrativos, mientras que la libertad de los líderes y feligreses para organizar actividades pastorales queda condicionada a la aprobación estatal. Según ACN, esta situación evidencia una tendencia sistemática de represión bajo el pretexto de control social y político.
Por su parte, Nicaragua aparece como uno de los países más afectados en América Latina. El informe documenta detenciones arbitrarias de clérigos y seminaristas, confiscación de bienes e intimidación sistemática de comunidades religiosas. Iglesias, conventos y organizaciones confesionales han sido cerrados o han perdido su personalidad jurídica, y se han prohibido cultos públicos y procesiones. La ACN califica estas acciones como una estrategia planificada de asfixia religiosa, que limita gravemente la vida espiritual y social de la población.
El informe de ACN constituye una alerta para la comunidad internacional y los ciudadanos, recordando que la libertad religiosa es un derecho fundamental y que su violación es un síntoma de autoritarismo y control excesivo del Estado sobre la sociedad, un camino que podría seguir Honduras de continuar en el poder el partido Libertad y Refundación.

