A pocas semanas de las elecciones generales, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez envió un contundente mensaje a la clase política hondureña, llamándola a actuar con transparencia y responsabilidad, y a poner fin a lo que calificó como “maniobras torcidas”.
Durante su homilía dominical, el cardenal fue enfático:
“Déjense de maniobras torcidas, aunque se disfracen de ley. El pueblo ya está cansado”.
Rodríguez advirtió de que la justicia no puede torcerse ni manipularse, recordando que la paz solo se construye sobre los cimientos de la verdad y la rectitud.
En un tono pastoral pero firme, también se refirió al ambiente electoral que vive el país, señalando que hablar de fraude sin pruebas solo siembra miedo, angustia y división.
“Esa mala palabra no hay que pensarla ni decirla”, afirmó, en clara alusión a los discursos que intentan poner en duda el proceso antes de tiempo.
El cardenal hizo un llamado a los hondureños a ejercer su voto con conciencia y discernimiento, explicando que ese don no se consigue a través de la propaganda política, sino mediante la oración y la reflexión personal. Además, Rodríguez lamentó los casos de corrupción que siguen afectando al país: “Da vergüenza escuchar en los medios sobre el latrocinio al presupuesto del Estado, en las modernas cuevas de ladrones.”
Su mensaje llega en un momento de creciente tensión política, marcado por acusaciones cruzadas, desconfianza en las instituciones y críticas al trabajo del Consejo Nacional Electoral.
Con su intervención, el cardenal pidió que el proceso del 30 de noviembre se desarrolle en paz, armonía y, sobre todo, en transparencia, recordando que el poder debe ser servicio y no oportunidad de beneficio personal.
“La justicia no se tuerce ni se manipula. Déjense de maniobras torcidas”, reiteró el líder religioso, cerrando su homilía con un llamado al compromiso moral de todos los hondureños con la democracia.

