Libre acusa el desgaste de gobernar: la marcha de SPS se quedó en un acto sin fuerza

Libre acusa el desgaste de gobernar: la marcha de SPS se quedó en un acto sin fuerza

La gran apuesta de Libre en San Pedro Sula terminó en menos de lo esperado. Ni con los más de 1,400 buses que llegaron de todo el país ni con el aparato estatal echado a andar lograron levantar un acto que se sintió apagado. Basta ver las imágenes aéreas que acompañan esta noticia.

El oficialismo quiso lucir músculo en las calles, pero la realidad le pasó factura: una crisis sanitaria con miles de citas médicas en el aire (con anuncio de huelga de las enfermeras), la cancelación del TPS, los señalamientos de sobornos para permitir un narcopuente aéreo y el respaldo férreo a Nicolás Maduro, los casos de corrupción en Sedesol y la falta de chamba que sigue siendo la mayor deuda. Al final, las promesas de Libre en empleo, seguridad y salud siguen sin cumplirse, y la gente lo resiente.

Ni el acarreo de empleados públicos ni los pagos a asistentes alcanzaron para tapar el desgaste de un partido que ya en el poder no logra dar la talla.

En el estrado los candidatos, el diputado Redondo, La Pichu para que el linaje zelayista estuviera presente, y Jorge Aldana, como intento de desagravio por el traslado de la marcha desde Tegucigalpa.

El discurso de Rixi Moncada, enfundada en verde oliva, el color favorito de Fidel Castro, sonó cansado y repetitivo. Se le notó agotada, más a la defensiva que atacando, perdida. No conectó con el público. Volvió a lo mismo: el hito fundacional de Libre, las loas a Mel Zelaya, la cuarta urna y una narrativa que ya carga casi veinte años encima. Eso mueve al voto duro, sí, pero al electorado independiente no le dice nada. Acabó su discurso hablando de ella en tercera persona, desdoblada.

Las encuestas lo confirman: Libre mantiene sus bases, pero no crece. Y lo de San Pedro Sula fue la prueba en vivo: mucho aparato, poco respaldo real.