Honduras se encuentra bajo el escrutinio de la comunidad internacional. Más de 90 países cuestionaron recientemente ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU la prolongación del estado de excepción, la crisis del sistema electoral y la presión sobre periodistas y defensores de derechos humanos.
Ahora, la Organización de los Estados Americanos (OEA) se suma a la alerta. En un comunicado oficial, la Misión de Observación Electoral señaló que la autonomía de las autoridades electorales está siendo debilitada, lo que pone en riesgo la integridad del proceso. Además, destacó que declaraciones y acciones frecuentes generan incertidumbre y desconfianza entre la población, y urgió a que los poderes del Estado protejan a los funcionarios electorales frente a cualquier forma de presión o persecución.
Varios gobiernos, entre ellos Francia, Alemania, Suiza, Brasil y Reino Unido, han instado a levantar o reformar el estado de excepción vigente desde diciembre de 2022, recordando que estas medidas deben ser temporales, proporcionales y supervisadas judicialmente. También hicieron un llamado a garantizar la independencia del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), pilares esenciales para que las elecciones del 30 de noviembre sean confiables.
La Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ) calificó estas observaciones como una “grave señal” para el país, subrayando que el estado de excepción se ha convertido en una política sin controles claros, con riesgos para la democracia y la estabilidad del proceso electoral.

