El gobierno del partido Libre ha intensificado en las últimas semanas el reparto de alimentos y ayudas económicas, en lo que opositores y analistas consideran una estrategia abierta de clientelismo electoral.
Entre las acciones más recientes destaca la distribución de cartones de huevos en barrios de Tegucigalpa y San Pedro Sula, como parte del llamado Bono Ganadero. A la par, la presidenta Xiomara Castro encabezó en Trojes, El Paraíso, la entrega de más de 2,500 bonos productivos a ganaderos y cafetaleros, que incluyeron aves ponedoras, insumos agrícolas y asistencia técnica.
En el sur del país y en la capital, miles de familias han recibido los Bonos Oro y Esperanza, otorgados en actos masivos organizados por el gobierno, que inyectan recursos en efectivo en plena coyuntura electoral.
El despliegue ha generado fuertes críticas al oficialismo, ya que en cada evento las subvenciones aparecen ligadas directamente a la imagen de Libre. Las denuncias de años anteriores, donde promotores exigían el voto a cambio de bonos, refuerzan la percepción de que el partido está utilizando recursos estatales para asegurar apoyo en las urnas.
A menos de tres meses de las elecciones, el eje clientelista se ha convertido en una de las principales banderas de Libre, que combina actos de asistencia social con mensajes políticos, en un intento de consolidar su base electoral mediante la dependencia de los programas gubernamentales.

