La presidenta Xiomara Castro recibió en Casa Presidencial a la encargada de negocios de Estados Unidos, Colleen Hoey. El gobierno se encargó de difundir fotos y comunicados resaltando el encuentro, en un intento por proyectar que la relación con Washington transcurre con normalidad.
Sin embargo, la realidad apunta en otra dirección. Las relaciones entre Tegucigalpa y Washington atraviesan un momento tenso. Pesa la cercanía del gobierno de Castro con Nicolás Maduro y el abierto respaldo a su régimen, lo que ha generado incomodidad en Estados Unidos. A ello se suma la denuncia de la fiscal general sobre un “puente aéreo” utilizado para el narcotráfico, con vuelos que habrían salido de Honduras hacia Venezuela, lo que implica directamente al país en estas operaciones ilícitas.
A estas diferencias se agregan las advertencias de Washington sobre la falta de transparencia, el debilitamiento del estado de derecho y el rumbo político del país, temas que han enfriado los vínculos bilaterales.
El despliegue propagandístico del encuentro refleja más la necesidad del gobierno de Libre de mostrar cercanía con EEUU. que una verdadera relación de confianza. Cooperación en temas de seguridad y migración seguirá existiendo por interés mutuo, pero el clima es de cautela y desconfianza.

