El Gobierno elevó a 20 millones de lempiras la recompensa por la captura del general retirado Romeo Vásquez Velásquez, señalado como figura central en la destitución de Manuel Zelaya en 2009. Se trata de la mayor suma ofrecida en la historia de Honduras para localizar a un prófugo.
La medida no es más que otra muestra de cómo Libre insiste en mantener vivo un discurso anclado en el pasado, utilizando la destitución de Zelaya como bandera política. En lugar de concentrarse en los problemas actuales de inseguridad, desempleo y costo de vida, el oficialismo recurre de nuevo a un episodio de hace más de una década para intentar cohesionar a sus bases.
Desde la clandestinidad, Romeo Vásquez respondió calificando la orden de captura como una “persecución política” y reiteró que en 2009 actuó “en defensa de la Constitución y la democracia”.
El aumento de la recompensa, aunque histórico, no cambia la realidad: Libre sigue usando la destitución de Zelaya como cortina de humo, mientras las verdaderas demandas de la ciudadanía siguen sin respuesta. Al final, son 20 millones para perseguir a un enemigo político, mientras el pueblo paga las consecuencias del fracaso de Libre en gobernar.

