Libre y la tormenta de su propia narrativa

Libre y la tormenta de su propia narrativa

Hoy, la narrativa de Libre, impulsada por la presidenta Xiomara Castro, voceros digitales y la propia candidata, se presenta como un ataque constante hacia quienes no comulgan con su visión política: “nos atacan, campaña de desprestigio”. Pero esa sensación de victimización no es más que un reflejo de su aislamiento. Libre tiene en sus manos el poder del Estado, la maquinaria propagandística, judicial y fiscalizadora… y aun así, les falta empatía para ganar. Para ellos, todo hondureño que no se declare libertario es sospechoso.

La tolerancia, ese ingrediente imprescindible de la democracia, brilla por su ausencia. Libre se siente atacado mientras ataca sin descanso, martillando con discursos vacíos que recuerdan a otros populismos: élites contra pueblo, casta contra pueblo, ricos contra pobres.

Hoy, como parte de esa estrategia, han difundido otra encuesta que es más espejismo que reflejo de la realidad. FNN no va a caer en ese jueguito ni la citará. Libre sigue el ejemplo de Nasralla, capaz de subir a sus redes cualquier imagen que lo coloque en la cima de los sondeos, persiguiendo su “caballo ganador”. Seriedad, en este contexto, ni por error.

Ayer, en contraste, se conoció la encuesta de Paradigma, silenciada por casi todos los medios. Respaldada por dos décadas de experiencia y con ficha técnica transparente, ofrece datos confiables sobre la opinión de los hondureños. Eso es información seria, sin artificios ni fantasmas propagandísticos.

Se acerca el 1 de septiembre y entramos en la recta final de esta campaña que, oficialmente, apenas comienza. El gobierno de Libre dejará huella como ejemplo de gestión de medios públicos con un partidismo y control que dejan mucho que desear. Esa parcialidad solo empuja a quienes buscan regeneración política hacia la abstención.

Libre sigue mirando a un solo pueblo: ese sujeto político que ellos han definido de manera totalitaria. Todo aquel que no reciba su bendición queda fuera. Defender la empatía, la erradicación de la violencia y la pobreza, y la construcción de una sociedad con empleo y paz, es posible sin fanatismos que hacen exactamente lo contrario de lo que prometen. Su lenguaje áspero, su resentimiento y su falta de diálogo no generan esperanza, sino división.

Libre ha sembrado vientos y ahora recoge tempestades. Mientras ellos siguen con su martilleo propagandístico, los hondureños que buscan un futuro mejor observan, esperan… y deciden.