La entrada en vigor del teletrabajo para el 70 % de los empleados públicos de la capital ha generado una ola de comentarios y cuestionamientos en redes sociales. Aunque el Gobierno sostiene que la medida busca aliviar el tráfico y facilitar la respuesta ante las emergencias por lluvias, muchos ciudadanos consideran que la iniciativa podría tener el efecto contrario.
El decreto ejecutivo, impulsado por petición del alcalde Jorge Aldana, establece que la mayoría del personal de instituciones públicas trabajará de manera remota mientras dure el estado de emergencia climática. La propuesta forma parte del plan de movilidad que el edil capitalino presentó recientemente para descongestionar Tegucigalpa y Comayagüela.
Sin embargo, la reacción pública no ha sido tan favorable como esperaba el gobierno. En redes sociales abundan las críticas y el escepticismo. Diversos usuarios señalan que “los burócratas no se quedarán en casa trabajando”, sino que aprovecharán para salir, viajar o realizar diligencias personales, lo que —advierten— podría incluso aumentar el tráfico en lugar de reducirlo.
Otros opinan que la medida evidencia una desconexión entre la administración pública y la realidad urbana, ya que los principales problemas de congestión provienen del transporte público deficiente, la mala planificación vial y la falta de controles de tránsito, no del número de empleados que se desplazan a las oficinas gubernamentales.

Mientras tanto, el alcalde Aldana defiende la decisión como un paso responsable y temporal para “aliviar la movilidad en la ciudad” y permitir que los equipos municipales trabajen en obras de mitigación. No obstante, voces del sector privado y de la sociedad civil han pedido mecanismos de control y monitoreo para garantizar que el teletrabajo se cumpla realmente y no se convierta en una excusa para reducir la productividad del sector público.
El decreto estará vigente mientras se implementan los planes de emergencia y recuperación, tras lo cual se evaluará un retorno gradual a las oficinas. Pero en las calles y en las redes, el debate apenas comienza: ¿teletrabajo o “telepaseo”?

