Más del 40% de los hondureños viven en pobreza extrema; riesgo de una nueva ola migratoria

Más del 40% de los hondureños viven en pobreza extrema; riesgo de una nueva ola migratoria

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) presentó un informe que revela una situación alarmante en Honduras: el 40,1 % de la población vive en pobreza extrema, y miles de hondureños que han retornado al país tras ser deportados o decidir volver enfrentan enormes dificultades para conseguir empleo formal.

El estudio advierte de que la pobreza sigue siendo uno de los principales motores de la migración. La falta de oportunidades económicas, la inseguridad y los bajos ingresos empujan a miles de familias a buscar una vida mejor fuera del país. A pesar de los esfuerzos por mejorar las condiciones sociales, la cifra de pobreza extrema refleja una realidad estructural que continúa afectando a amplios sectores de la población.

La OIM también informó de que más de 25 000 hondureños han sido deportados desde Estados Unidos en lo que va del año, un número que evidencia la magnitud del flujo migratorio y los retos de reintegración que enfrentan las personas retornadas. Según el organismo, estas personas regresan con la esperanza de rehacer su vida, pero se encuentran con una economía marcada por la informalidad, la falta de oportunidades laborales y la escasa respuesta institucional.

Entre los principales obstáculos que enfrentan los retornados destacan la carencia de documentación actualizada, la falta de certificaciones laborales reconocidas, la desconfianza de algunos empleadores y la limitada cobertura de programas de apoyo. A ello se suma la brecha de género: mientras los hombres logran insertarse con mayor facilidad en actividades productivas, las mujeres retornadas encuentran mayores barreras para acceder al mercado formal.

La OIM advierte de que esta combinación de pobreza extrema y exclusión laboral genera un círculo vicioso que aumenta el riesgo de una nueva ola migratoria. La organización recomienda fortalecer los programas de inserción económica, mejorar la formación técnica, incentivar la contratación formal y crear mecanismos de apoyo que permitan a los retornados integrarse plenamente a la sociedad.

El informe concluye que Honduras necesita una estrategia integral que aborde tanto la reducción de la pobreza como la reinserción laboral de los migrantes retornados. Solo así será posible ofrecer alternativas reales a miles de familias que hoy viven en condiciones de vulnerabilidad y con pocas perspectivas de desarrollo.