El Gobierno de Estados Unidos lanzó una advertencia clara ante las elecciones generales del 30 de noviembre: cualquier intento de manipular o subvertir el proceso electoral será respondido con rapidez y firmeza. La novedad, destacan analistas, es la mención explícita de los militares hondureños como actores clave para garantizar la integridad del proceso.
El subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, Christopher Landau, citó en su posteo en X expresamente a los militares. Analistas han concluido que la neutralidad de las Fuerzas Armadas es fundamental, y que cualquier involucramiento en un fraude electoral podría afectar la cooperación militar, los programas de entrenamiento y el apoyo logístico que Estados Unidos presta desde la base aérea de Soto Cano, hogar de la Joint Task Force-Bravo (JTF‑B).
Expertos señalan que esta advertencia convierte a los mandos militares en guardianes de la estabilidad democrática. La integridad del proceso no solo determinará la confianza interna y regional, sino que también condicionará la continuidad de relaciones estratégicas y asistencia militar esenciales para Honduras, así como el futuro de sus carreras dentro de las Fuerzas Armadas.
Con la proximidad de los comicios, la comunidad internacional mantiene la atención sobre la conducta de los organismos electorales y los actores con influencia sobre ellos. En este escenario, la neutralidad institucional de los militares se perfila como un requisito crítico para la seguridad, la democracia y la cooperación internacional del país.

