Las micro, pequeñas y medianas empresas en Honduras enfrentan un entorno cada vez más hostil, según advirtió el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP). La inseguridad, la extorsión y la pesada carga fiscal están asfixiando a miles de negocios y poniendo en riesgo su sostenibilidad económica.
Alrededor del 80 % de las microempresas no logran operar más de un año, debido principalmente a los altos niveles de amenaza delictiva, la falta de garantías para invertir y los impuestos excesivos. Estas empresas representan aproximadamente el 90 % del tejido empresarial del país y muchas se ven obligadas a migrar hacia la informalidad, debilitando la economía formal y limitando las oportunidades de crecimiento.
Además, el 65 % de las empresas hondureñas se financia con recursos propios, lo que refleja un acceso limitado al crédito formal y una alta vulnerabilidad ante cualquier choque externo o crisis financiera.
El COHEP hizo un llamado al gobierno y a las autoridades de seguridad para implementar políticas urgentes que reduzcan la extorsión, mejoren la seguridad y alivien la carga fiscal sobre los emprendedores. Según la organización, estas medidas son esenciales para preservar el dinamismo económico, promover la formalización de los negocios y fomentar la generación sostenible de empleo en el país.
La advertencia llega en un momento crítico: las microempresas podrían marcar la diferencia entre estancamiento y desarrollo, pero solo si se garantiza un entorno seguro, acceso a financiamiento y certeza jurídica.

