Mientras miles de seguidores de Libre marchaban bajo un sol que no perdona, moviéndose en buses que se calentaban al límite y soportando el calor, en el otro lado, la élite del oficialismo se la daba relax.
Rashid Mejía denunció en redes sociales que Héctor Manuel Zelaya, hijo de la presidenta y secretario privado, andaba en el hotel más caro y exclusivo de Honduras jugando golf, mientras “el pueblo” sudaba en las calles. “Mientras ayer mandaban al ‘pueblo’ en buses que se encendían, ellos llegaban en helicópteros y en Prados blindadas y hoy, el niño Ceteco, bien relax jugando golf. ¡Son lo peor!”, escribió Mejía.
Pero eso no es todo. La candidata oficialista Rixi Moncada tampoco se queda atrás. Usuarios en redes la señalan por andar en vehículos oficiales tipo Toyota Prado y, además, por usar recursos del Estado para su campaña: los medios de comunicación oficiales retransmiten sus actos, todos los perfiles de funcionarios públicos replican sus noticias y la misma presidenta no duda en decir en los eventos de su gestión que Rixi va a ganar.
Llegaron al Gobierno con promesas de austeridad. Xiomara Castro prometió vender el avión presidencial para destinar los fondos a bonos sociales. Y en vez de cumplir se gasta casi cien millones de lempiras en pintarlo. Decían que no usarían las Prado y Rixi Moncada llega a los conversatorios en columnas de diez vehículos que cada cual vale cien mil dólares. Las incongruencias se pagan caro. Dentro de 90 días, veremos si Libre sigue sumando el apoyo de quienes confiaron hace cuatro años.

