El clásico entre Motagua y Marathón disputado este domingo en el Estadio Chelato Uclés de Tegucigalpa no decepcionó. Ambos equipos ofrecieron un espectáculo cargado de goles, emociones y polémica arbitral que terminó en un empate 3-3.
El encuentro arrancó con intensidad. Marathón sorprendió al ponerse en ventaja con un gol tempranero que silenció a buena parte del público local. Sin embargo, la reacción de Motagua fue inmediata y pocos minutos después logró igualar el marcador con una jugada elaborada desde el medio campo.
El primer tiempo transcurrió con un ida y vuelta constante. Cada ataque de Marathón encontraba respuesta en las Águilas, que bajo el mando de su nuevo técnico Javier López, mostraron mayor agresividad ofensiva que en partidos anteriores. Al descanso, el marcador ya era de 2-2.
En la segunda parte, Motagua logró adelantarse con un gol que parecía encaminarlo a su primera victoria del torneo. No obstante, los verdes del Marathón no se dieron por vencidos y encontraron la igualdad definitiva gracias a un cabezazo en los minutos finales.
El empate dejó sentimientos encontrados en ambos banquillos. Para Marathón significó mantener su invicto y continuar en la parte alta de la tabla con 10 puntos. Para Motagua, aunque todavía no conoce la victoria, significó un respiro al conseguir su primer punto del certamen.
La afición motagüense reconoció la entrega del equipo pero también mostró preocupación por la fragilidad defensiva que permitió tres anotaciones en su propia casa. “No podemos regalar goles así, el equipo debe mejorar atrás”, opinó un seguidor azul.
El clásico, además, se caracterizó por el ambiente en las gradas. Más de 20 mil aficionados asistieron al Chelato Uclés, en una jornada que reafirmó que este duelo sigue siendo uno de los más atractivos y pasionales del fútbol hondureño.

