Nasralla declara que el Estado Mayor de las FFAA está tomado por familiares de los Zelaya y apela a los oficiales honestos

Nasralla declara que el Estado Mayor de las FFAA está tomado por familiares de los Zelaya y apela a los oficiales honestos

El candidato a la presidencia por el Partido Liberal, Salvador Nasralla, lanzó un fuerte señalamiento contra la actual cúpula de las Fuerzas Armadas de Honduras, a la que acusó de estar integrada por familiares directos de Manuel Zelaya Rosales y de políticos afines al oficialismo. Durante un encuentro con líderes de la Iglesia evangélica y católica, Nasralla advirtió que “el Estado Mayor está tomado por los Zelaya” y pidió a los oficiales de mandos intermedios “rescatar la Constitución y devolver la dignidad a los soldados hondureños”.

El aspirante presidencial afirmó que los actuales jefes del Estado Mayor Conjunto “han recibido ascensos sin mérito” y que muchos de ellos “tienen vínculos familiares y políticos con el poder”. Según detalló, el jefe de la Fuerza Aérea sería cuñado de Mel Zelaya, mientras que el jefe de la Fuerza Naval es hermano del diputado que “asaltó el Congreso” para imponer a Luis Redondo como presidente del Legislativo.

Nasralla instó a la Iglesia y a la sociedad civil a intervenir y dialogar con los mandos intermedios de las Fuerzas Armadas, a quienes calificó como “los verdaderos guardianes de la ley y la soberanía”. Pidió a pastores, sacerdotes y obispos “acercarse a los oficiales honestos” para impedir que las instituciones castrenses sean utilizadas con fines políticos en el proceso electoral del 30 de noviembre.

El político advirtió también a la Comisión Permanente del Congreso Nacional de que no otorgue nuevos ascensos antes del 11 de diciembre, fecha establecida por la ley, y advirtió que de hacerlo “mandará al pueblo a las calles”. Recalcó que “no se puede seguir premiando la lealtad política por encima del mérito militar”.

Nasralla aseguró que su objetivo es “devolverle al soldado hondureño el lugar que nunca debió perder” y anunció la creación de un Instituto de la Fe, integrado por iglesias cristianas, católicas y otras denominaciones, para que participen activamente en las decisiones nacionales. Con este llamado, el líder liberal intenta construir un frente moral y cívico frente a lo que denomina una “militarización partidista al servicio del poder de los Zelaya”.