Salvador Nasralla volvió a presentarse como el rostro de la renovación política en Honduras en el foro organizado en la UNITEC por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) Conversa 2025. El candidato del Partido Liberal afirmó que “viene una generación de gente buena que quiere que yo sea Presidente”, una frase que resume el tono optimista con el que plantea su propuesta de gobierno basada en empleo, transparencia y valores familiares.

Nasralla, quien se define como “un hombre que nació en un hogar cristiano, temeroso de Dios”, aseguró que su plan económico apunta a crear un Estado competitivo capaz de atraer inversión extranjera y generar trabajo digno. Sostuvo que los países no se desarrollan si no hay dinero, y que Honduras puede crecer si se eliminan las trabas y los sobreprecios que frenan la economía. “A las empresas del extranjero hay que ofrecerles incentivos para apostar por Honduras”, dijo, convencido de que el país puede transformarse si el sector privado encuentra reglas claras y estabilidad.
En materia energética, propuso liberar el sector eléctrico para que las empresas con excedentes de energía puedan revenderla en lugar de devolverla al sistema. Prometió mantener los subsidios para las familias más pobres y promover el uso de energías renovables, al tiempo que se comprometió a mantener la estabilidad cambiaria, siempre que refleje la realidad económica. Recordó que en 2024 y 2025 hubo serios problemas para adquirir divisas, una situación que —dijo— “no puede repetirse si queremos confianza en la inversión”.

El candidato planteó que su prioridad es desarrollar la agricultura y hacer que la gente vuelva al campo, con infraestructura rural adecuada y caminos que permitan vender los productos sin depender de los llamados coyotes. Insistió en que Honduras debe producir alimentos y bienes de segunda generación, como zumos a partir de frutas nacionales, para generar más valor y empleo local.

En seguridad, cuestionó los resultados del estado de excepción, al considerar que “ha resuelto poco o nada la percepción de la violencia”. Afirmó que “si la gente tiene para comer no va a delinquir” y que el deporte disminuye la delincuencia, por lo que su política priorizará la prevención sobre la represión. Propuso un sistema de monitoreo con cámaras en tiempo real y una policía comunitaria que fortalezca el vínculo entre ciudadanía y autoridad.
Nasralla también abordó la violencia contra las mujeres y los femicidios. Anunció que reformará los planes de estudio para incluir moral y religión, convencido de que “la violencia doméstica viene de que no hay castigo ni educación en valores”. Aseguró que su plan de gobierno devolverá a la familia su papel como núcleo central de la sociedad, destacando que “la mujer tiene los mismos derechos que los hombres” y que el sistema educativo debe actualizarse, “porque todavía enseña con planes de los años cincuenta”.
Concluyó que la gente de Honduras es buena y que, si se le da la oportunidad, “va a dejar de delinquir”. Su discurso apuesta por empleo, valores y transparencia como los tres pilares para rescatar al país.

