Durante su intervención en Conversa 2025, el economista y candidato presidencial por el partido PINU, Nelson Ávila, compartió una visión amplia sobre el futuro de Honduras, marcada por un tono autocrítico y propositivo. Fiel a su estilo, Ávila mezcló datos, cuestionamientos y llamados a la acción, al tiempo que insistió en la necesidad de transformar el país desde la educación, la innovación y la unidad nacional.
“Me gusta unir para transformar”, expresó ante un público compuesto por jóvenes, académicos y representantes del sector productivo. Con esa idea, contrastó el papel de quienes dividen del de quienes construyen: “El politicoide divide mientras que el estadista une”, dijo, apuntando a la necesidad de una clase política más comprometida con las soluciones y menos con la confrontación.

Ávila advirtió que Honduras no tiene futuro sin un cambio radical en su modelo de inversión pública, y recordó que el país “dedica solo el 3% del PIB a la educación”, una cifra que considera inaceptable para una nación que pretende desarrollarse. Según explicó, el abandono del sistema educativo y la falta de apoyo al arte y al deporte están condenando al país al atraso. “Una nación que no invierte en arte y deportes está condenada al fracaso”, repitió, retomando ideas que ha defendido en distintos foros.
Al referirse a la polémica reforma fiscal que impulsa el gobierno, fue directo: “Nunca he visto una matriz de la reforma fiscal que algunos quieren imponer a matacaballo. Yo les haría tres preguntas: ¿en cuánto va a aumentar la inversión extranjera?, ¿en cuánto va a aumentar los ingresos del Estado y disminuir el déficit?, y ¿en cuánto va a reducir la desigualdad?”.

Para Ávila, la transformación económica no se logrará con más impuestos, sino con una verdadera estrategia de inclusión productiva. Anunció que entre sus propuestas figura la creación del Banco del Emprendimiento, una institución dedicada a financiar ideas innovadoras, fortalecer el crédito a micro y pequeñas empresas, y acompañar proyectos sostenibles. “Podríamos sacar 120,000 jóvenes de la economía informal si el país impulsa una política seria de emprendimiento y capacitación”, aseguró.
El candidato insistió en que la juventud necesita oportunidades reales, no promesas vacías. Destacó que Honduras debe apostar por un modelo de desarrollo que priorice la educación técnica, la inversión en conocimiento y el rescate del talento nacional. “La riqueza de una nación está en su gente, no en sus recursos naturales”, enfatizó.
Su discurso cerró con un llamado a la reconciliación nacional. Dijo que el futuro de Honduras no se construirá con confrontaciones, sino con acuerdos y visión compartida. “Este país tiene todo para salir adelante, pero solo lo lograremos si dejamos de dividirnos y empezamos a trabajar juntos por un mismo propósito”.

