En un mensaje cargado de advertencias y compromisos, el expresidente Porfirio “Pepe” Lobo Sosa anunció, durante una entrevista en el programa «Al Banquillo» de TSi, que participará personalmente como miembro de una Junta Receptora de Votos (JRV) en las elecciones generales del 30 de noviembre. No lo hará solo: convocará también a sus hijos mayores para que se integren a las mesas y contribuyan a vigilar el proceso electoral.
“Yo voy a ir a una mesa y le voy a pedir a mis hijos mayores que también estén en una mesa. Es ahí donde se decide todo, y es ahí donde Libre se puede robar las elecciones”, dijo con firmeza el exmandatario.
Pese a reconocer que sufre un problema físico en una pierna, Lobo aseguró que llegará desde las 4:00 de la mañana y permanecerá ‘todo el día y toda la noche si es necesario’ para garantizar que se respete el voto popular.
Llamado a la movilización
Dirigiéndose a los líderes locales, especialmente en su bastión de Juticalpa, pidió una movilización masiva para ocupar todas las JRV y evitar que el oficialismo controle los escrutinios.
“La mejor defensa contra el fraude es una buena organización. No sirve de nada quejarse después; hay que estar ahí, viendo voto por voto.”
Desconfianza hacia las Fuerzas Armadas
Lobo fue tajante al advertir que no se deben entregar las urnas a los militares antes de tiempo, insinuando que la cúpula de las Fuerzas Armadas podría estar alineada con el partido Libre, lo que representaría un riesgo para la transparencia del proceso.
“Si las urnas se mueven sin control ciudadano, el peligro es enorme.”
La defensa del voto como tarea central
El expresidente recalcó que las redes sociales y las conferencias no reemplazan la vigilancia real en los centros de votación:
“No es con discursos en redes, es estando ahí, viendo voto por voto. El fraude se evita en la mesa, no después en los tribunales.”
Mensaje al electorado
Con un tono de compromiso personal, Lobo cerró su intervención asegurando que dará el ejemplo y que su presencia en las mesas busca motivar a más ciudadanos a involucrarse:
“Yo no voy a mandar a nadie a hacer lo que yo no esté dispuesto a hacer. Ahí voy a estar, para que el voto del pueblo se respete.”
Gesto cargado de simbolismo
En un ambiente político cargado de desconfianza, el gesto de Porfirio Lobo trasciende el simbolismo: se trata de un llamado a la acción directa para blindar el sufragio. En un país donde la manipulación electoral ha sido una sombra constante, la presencia física de un expresidente en una mesa, con sus hijos, es una forma de decirle al oficialismo que la vigilancia ciudadana no se negocia.
Pero más allá de la imagen, el mensaje apunta a una verdad incómoda: si la oposición no logra organizarse en las JRV, ninguna denuncia posterior tendrá peso real. Lobo recuerda que la batalla no se gana en los discursos ni en los tribunales, sino en el conteo voto por voto. Es una advertencia y, al mismo tiempo, un desafío a Libre, que sabe que unas mesas vigiladas son el primer muro contra cualquier intento de fraude.

