Entre enero y agosto de 2025, Honduras recibió 7,940 millones de dólares en remesas familiares, lo que representa un aumento del 25% en comparación con el mismo período del año anterior. Esto significa que ingresaron 1,585 millones de dólares adicionales respecto a los ocho primeros meses de 2024.
En agosto, las remesas sumaron 1,025 millones de dólares, ligeramente por debajo del mes anterior, que alcanzó los 1,136 millones. Se proyecta que, al cierre de 2025, los envíos podrían superar los 10,250 millones de dólares, consolidándose como la principal fuente de divisas del país, por encima de las exportaciones de café, maquila y camarón.
Más del 88% de las remesas provienen de Estados Unidos, donde residen cerca de 1.8 millones de hondureños, y representan aproximadamente el 25% del Producto Interno Bruto del país. Más del 67% de estos recursos se destinan a gastos de manutención, alimentación y educación de las familias receptoras.
Detrás de este crecimiento puede estar que persisten preocupaciones por la política migratoria estadounidense. La cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para ciertos grupos de hondureños genera incertidumbre sobre el futuro de más de 50 mil hondureños en EEUU y su capacidad de seguir enviando remesas. Además, la propuesta de un nuevo impuesto del 1% sobre envíos por determinados canales podría aumentar los costos y reducir el monto total recibido por las familias en Honduras.
En este contexto, aunque las remesas continúan siendo un soporte vital para la economía y para miles de hogares, expertos advierten de que es fundamental proteger este flujo de recursos y garantizar que los migrantes puedan enviar dinero de manera segura y sin obstáculos adicionales.

